Consultorio Ecológico
¿Cuál es la evidencia más clara que emerge con las lluvias que han azotado el país?
Cualquiera diría que, lógicamente, la evidencia más clara que salta a la vista de estas lluvias inusitadas, cortas y marcadamente catastróficas que se han producido en la mayor parte del territorio nacional, en la primera quincena de abril 2026, son las inundaciones.

Lluvias en Santo Domingo
P. Profesor, ¿Cuál es la evidencia más clara que emerge con las lluvias que han azotado el país?
R. Cualquiera diría que, lógicamente, la evidencia más clara que salta a la vista de estas lluvias inusitadas, cortas y marcadamente catastróficas que se han producido en la mayor parte del territorio nacional, en la primera quincena de abril 2026, son las inundaciones. Y así es, nadie puede negar que las inundaciones suscitadas como producto de la severidad de los aguaceros que han castigado de manera particular a las provincias Santo Domingo y Puerto Plata, pero que han provocado un alerta para 27 de 31 demarcaciones políticas de la geografía patria. Sin embargo nunca se debe perder de vista que el fenómeno (inundaciones) siempre está asociado a la causa que lo provoca (las lluvias), también resalta con igual o mayor relevancia, la realidad que rodea el lugar y las circunstancias en que ocurren los hechos. Y ¿cuál es la realidad inocultable e innegable que vimos y vivimos los moradores de Santo Domingo y Puerto Plata? La “vulnerabilidad” que nos envuelve ante lo inusitado de una lluvias intensas, prolongadas y repetidas. Pero aun más, a la vulnerabilidad humana ante la severidad de lo inesperado, también se le suma el desconocimiento, la imprevisión y la temeridad de colocarnos, junto a nuestros bienes materiales, en la misma ruta de cañadas, arroyos, ríos, cuestas y zonas bajas.
Nada que hacer contra la inminencia de un fenómeno de la naturaleza cuando nos asalta; pero tenemos una herramienta poderosísima para reducir a su mínima expresión, los daños que podamos sufrir y eso se llama previsión, adelantarnos a lo que pueda pasar. No hay razón que valga para construir viviendas en las riberas de los ríos y zonas igualmente vulnerables. Ni las políticas ni la ignorancia pueden justificar la desgracia humana evitable.