Fe
Creyendo sin retroceder
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Hebreos 11:1

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Confiar en Dios es una decisión que va más allá de los sentimientos. Es avanzar con la plena seguridad de que él es fiel y tiene el poder absoluto para cumplir todo lo que ha prometido sin que las circunstancias, el tiempo o la adversidad puedan impedirlo. Él es un Dios de pactos y su propósito se hace visible en aquellos que deciden creerle.
Cuántas veces le decimos nuestras necesidades, sueños y peticiones, pero se nos olvida pedirle que ensanche nuestra fe. El crecimiento de la fe es esencial porque en la medida en que aumenta también nos fortalecemos interiormente. Así, cuando lleguen los tiempos de prueba, no seremos movidos por el temor, sino que permaneceremos firmes confiando plenamente en él.
Anhelemos tener esa fe que sea tan fuerte que nada nos derribe ni nos haga desertar. No permitamos que sea una fe momentánea o condicionada por las circunstancias, sino que permanezca firme en medio de los procesos y demostremos con nuestra vida que realmente dependemos de Dios.