Herencia cristiana
Una nueva vida
Nuestra vida comienza desde el momento en que confesamos a Cristo en nuestro corazón.

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Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo. 1 Pedro 1:18-19
Nuestros antepasados, en su ignorancia, caminaron fuera de la voluntad de Dios y tomaron el camino equivocado. La oscuridad se enseñoreó dejando su mal proceder como herencia para sus generaciones. Pero es importante reconocer que no debemos seguir sus pasos, sino abrazar el sacrificio de Cristo en la cruz, quien nos libertó de todo yugo de esclavitud.
Nuestra vida comienza desde el momento en que confesamos a Cristo en nuestro corazón reconociendo que él es el Cordero que se entregó en sacrificio para rescatarnos de toda maldición. Este rescate no fue pagado con cosas perecederas como oro o plata, sino con su preciosa sangre, la cual anuló los decretos que estaban en nuestra contra.
Por eso no debemos permitir nada que esté fuera de la voluntad de Dios. Valoremos cada gota de la sangre de Cristo como testimonio de que hemos recibido una herencia incorruptible y edifiquemos nuestras vidas y nuestras futuras generaciones sobre el fundamento del nuevo pacto proclamando que somos libres del pecado y que su sacrificio permanece vivo en nuestro corazón.