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Historia dominicana

¡Cuidado con mover los altares!

Estaban los afrancesados que creían en la independencia de Haití bajo el dominio de Francia.

Pedro Santana

Pedro Santana

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Me inquieta la manera de como estadistas, hombres de pensamiento y acción como el doctor Milton Ray Guevara, se refieren a la figura histórica de Pedro Santana.

Tienden a resaltar únicamente el error fatídico de la anexión y a atribuirlo a una sola persona, cuando cualquier observador incauto y con menos experiencia de los acontecimientos de la época concluye, revisando la bibliografía histórica, que esa decisión respondía a una corriente de pensamiento mayoritaria de la época.

De hecho, antes del 27 de febrero de 1844, existían varios movimientos independentistas con un solo común denominador: separarnos de Haití.

Estaban los afrancesados que creían en la independencia de Haití bajo el dominio de Francia. El grupo pro-español, que prefería el regreso de España, otro pro-inglés que buscaba el apoyo británico y solo uno minoritario que creía que nuestro país podía ser una patria libre e independiente de cualquier potencia extranjera. Los trinitarios por supuesto, liderados por Juan Pablo Duarte.

Santana, como explica Juan Bosch, encarnaba la autoridad social y económica de un sector que estaban representados en los hateros –ganaderos, dueños de hatos–– y veía en Haití la principal amenaza a la existencia de nuestro país.

En la batalla del 19 de marzo; Las Carreras; y en otros episodios históricos, puso el pecho en favor de una frágil República que sufrió los excesos de una dictadura haitiana de más de 20 años y temía a raíz de las constantes luchas, volver a caer bajo el dominio haitiano.

En ese proceso constante de luchas contra de Haití –nuestro principal enemigo de ayer y la principal amenaza de hoy– hubo muchas contradicciones en el plano local. Un ejemplo elocuente fue el de Matías Ramon Mella que siendo el que generó al acontecimiento decisivo de la independencia con el lanzamiento del trabucazo, se constituyó en el emisario de Santana para gestionar la Anexión.

Es el propio Bosch que describe con claridad en su libro Composición Social Dominicana lo siguiente: “la dirección bicéfala de la vida pública produjo un estado de cosas ondulante, inexplicable para quien no tenga idea de cuál era la confusa composición social del país. La representación viva de esa confusión son Francisco del Rosario Sánchez, trinitario, duartista unas veces y santanista otras, y Matías Ramón Mella, el hombre de decidió los acontecimientos de la noche del 27 de febrero de 1844, el que proclamó la candidatura presidencial de Duarte en el Cibao y acabó convirtiéndose en representante de Santana en España para solicitar el protectorado español y al fin murió en la lucha contra la Anexión”.

No fueron “designios inescrutables de la providencia” el retorno de Báez al poder tras la guerra de la restauración, como dijo Meriño, sino el reflejo de una sociedad profundamente contradictoria que vio frustradas sus aspiraciones materiales con la anexión y luego llevó al solio presidencial a quien había sido mariscal de campo del Ejército español del Gobierno de la Anexión.

Sin intentar justificar los deplorables excesos que se cometieron durante su dictadura y los asesinatos a través de las Comisiones Militares. No podemos reducir la historia a una faceta ni emitir juicios unilaterales sobre figuras de acción, como el propio Ortega define a Mirabeau (figura icónica de la Francia revolucionaria) que fue el prototipo que equipara el doctor Joaquín Balaguer con Pedro Santana, y mencionó en su discurso para justificar el traslado de los restos del Marqués de las Carreras al Panteón Nacional. Estoy convencido de que Balaguer leyó el ensayo “Mirabeau o el Político” de Ortega y Gasset, pero eso lo dejaré para otra reflexión.

La mejor forma de que el presidente Abinader se case con la gloria, doctor Ray Guevara, es realizando una buena obra de gobierno. No moviendo los altares para que no se caigan los santos.

Sobre el autor
Julio Alberto Martínez Ruíz

Julio Alberto Martínez Ruíz

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