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#SinFiltro

Duarte no buscaba likes

Mientras honramos el natalicio de Duarte el pasado 26 de enero, los indicadores nos recuerdan que el apoyo a la democracia es frágil.

Arte Juan Pablo Duarte

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Dayanara Reyes Pujols
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En este mes de la Patria, mientras los bustos de Juan Pablo Duarte se llenan de flores y los discursos oficiales exaltan la soberanía, es imposible no notar el contraste: nuestro patricio no fundó una nación buscando visualizaciones ni “likes”; más bien, libertades. Sin embargo, hoy la política dominicana parece haber cambiado el sacrificio por el espectáculo.

Recientemente, conversé en mi espacio más allá del titular con la consultora política Marjorie Félix sobre un tema que nos quema las manos: la desconexión entre una clase política obsesionada con la imagen y una ciudadanía que, aunque celebra su independencia, se siente cada vez más huérfana de representación.

Aunque el calendario electoral pueda parecer darnos un respiro, en Latinoamérica la política no tiene receso; vivimos en un estado de campaña permanente donde la forma ha devorado al fondo.

Los datos del Latinobarómetro 2023 son un espejo incómodo para nuestra región. Mientras honramos el natalicio de Duarte el pasado 26 de enero, los indicadores nos recuerdan que el apoyo a la democracia es frágil.

Según este informe, solo un 48 % de los latinoamericanos apoya la democracia como sistema preferible, mientras que un preocupante 28 % se declara indiferente al régimen, creando una “tierra fértil para populismos”.

En nuestro país, aunque el optimismo económico sobresale en la región, la confianza en las instituciones sigue siendo el talón de Aquiles. Como señalaba Marjorie en nuestra entrevista, el ciudadano percibe que el político a veces solo “baila para la cámara”.

Esa “juvenilización” forzada en plataformas como TikTok, lejos de atraer a los jóvenes, profundiza la brecha de credibilidad. Duarte fundó una nación con ideas, no con coreografías para el algoritmo.

Sin embargo, hay un dato que nos separa del abismo regional y que debemos valorar. Según el mismo Latinobarómetro, la Junta Central Electoral (JCE) de la República Dominicana se posiciona como una de las instituciones electorales más confiables de América Latina. Con un nivel de confianza del 45 %, nuestro órgano electoral supera significativamente el promedio regional y se sitúa entre los cinco primeros de todo el continente.

Este dato es vital: aunque el ciudadano desconfíe de los partidos políticos —que apenas alcanzan un 17 % de confianza en la región—, todavía cree en el árbitro. Este es un patrimonio democrático que debemos proteger con celo, especialmente cuando los discursos de odio intentan socavar la integridad de los procesos.

Duarte no solo fue el ideólogo de la independencia; fue el ejemplo máximo de coherencia. Hoy, esa palabra parece haber sido borrada del diccionario público. En mi conversación con Marjorie, analizamos cómo la actitud de servicio ha sido sustituida por una “estética del poder” vacía.

La baja confianza en los partidos es el resultado de ver a líderes que asisten al Congreso a “levantar la mano sin preguntar”, respondiendo a intereses de grupo y no al bienestar colectivo. La política dominicana enfrenta el reto de pasar del show a la sustancia. No se trata de parecer cercano; más bien, de serlo.

A pesar del desencanto, el informe del Latinobarómetro destaca una “democracia resiliente”. El voto sigue siendo percibido por muchos como su única herramienta de protesta. Marjorie definía el acto de votar no como un trámite burocrático; más bien, como un grito.

En este mes aniversario de nuestra independencia, debemos recordar que la libertad no es un estado estático; es un ejercicio diario. La apatía es el mayor enemigo de la patria. Si dejamos que el dinero —ese que a veces llega a las curules desde orígenes cuestionables— decida por nosotros, estamos traicionando el ideal de 1844.

La política en Latinoamérica no se detiene porque las necesidades del ciudadano no tienen pausa. Sin embargo, estamos cometiendo el error de priorizar la imagen sobre la integridad. Este febrero, más allá de exhibir la bandera en el balcón, cuestionemos la calidad de nuestra democracia.

Juan Pablo Duarte nos advirtió que la política es la ciencia más digna cuando se busca el bien común. Si los líderes actuales prefieren el filtro de Instagram a la transparencia del servicio, seguiremos engrosando las estadísticas de insatisfacción.

La patria no se hace con “likes”, se hace con la verdad, aunque a veces no tenga filtro.

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Dayanara Reyes Pujols

Dayanara Reyes Pujols

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