Guardianes de la verdad Editorial

Barrick Gold

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Impresionantes alzas de oro no benefician Fisco

Una obsolescencia contractual obra contra la justa participación del Estado –y por tanto de la nación- sobre las crecidas utilidades por exportación del precioso metal extraído de la zona de Pueblo Viejo por la Barrick Gold Corporation.

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Una obsolescencia contractual obra contra la justa participación del Estado –y por tanto de la nación- sobre las crecidas utilidades por exportación del precioso metal extraído de la zona de Pueblo Viejo por la Barrick Gold Corporation, una de las mayores empresas mineras internacionales. Al socio-propietario de esa riqueza, que es el pueblo dominicano, solo llega el 0,23% del total que va al mercado aparte de unos exiguos impuestos sobre la renta que resultan inferiores por una tasa privilegiada y diferente a la que se aplica a los demás contribuyentes.

Del gobierno dominicano no debería esperarse otro propósito que no sea el de exigir con formalidad – y en función del compromiso firmado con el coloso metalúrgico– cambios justicieros en los términos acordados a partir de agosto del 2012 visto el caso de que el precio promedio del oro hasta el año pasado fue de US$1,160 la onza troy que produjo RD$30,000 millones para el auténtico dueño de ese recurso no renovable que es el país. Hoy, cuando la cotización previsible para el 2026 es US$5,400, Rep. Dom. no puede conformarse con los limitados beneficios que garantiza lo pactado. La Barry domina tecnologías que han hecho más eficiente –y menos dañina al ambiente que antes- la explotación de yacimientos con una participación mayoritaria en el mercado global solo compartida con otra gran minera. Pero desde su posición dominante sobre el planeta no debería resistirse a un cambio de las reglas del juego que ya estarían legalizando a futuro un despojo con ridícula retribución a la sociedad dominicana a la que, andando el tiempo y tras el balance final de los derechos cedidos generosamente, lo más significativo no va a ser lo recibido históricamente por República Dominicana de la exportación del precioso metal sino la extensa corteza terrestre yerma y estéril que va a dejar el consorcio en Pueblo Viejo.

Consta además que el contrato vigente incluye otras regulaciones adversas al Estado financieramente y contra la debida protección ambiental. Los compromisos de Barry con Chile, Mozambique y Tanzania, entre otros países, han sido oportunamente actualizados.

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