Votaciones
La JCE en pie contra las ventajas que da el poder
Al oponerse a que “de nuevo” sea disminuido el financiamiento público a partidos y agrupamientos partidarios, la Junta Central Electoral se colocó implícitamente en contra de la desigualdad que causa el que pueda disponerse de recursos estatales para promociones electorales directas o indirectas.

Editorial
Al oponerse a que “de nuevo” sea disminuido el financiamiento público a partidos y agrupamientos partidarios, la Junta Central Electoral se colocó implícitamente en contra de la desigualdad que causa el que pueda disponerse de recursos estatales para promociones electorales directas o indirectas. Un contrapeso en lo que se supera la falta de equidad con cabal aplicación de la ley.
Según dijo haber comprobado Participación Ciudadana, solo en el mes antes a las votaciones de 2024 el gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) recurrió a una propaganda formal de autobombo muy superior a la puramente electoral de la Fuerza del Pueblo y más que duplicando la del Partido de la Liberación Dominicana, PLD, reducido a la tercera posición, lo que le permitió hacerse de un control total del Estado.
Aunque existe un marco normativo que en teoría evitaría desproporciones en el activismo pre-electoral y que la publicidad oficial no contenga elementos que promuevan candidaturas, los reportes de ejecución presupuestaria indican que durante el año de los comicios el Gobierno destinó al brillo de su imagen –siendo competidor y parte interesada- un volumen publicitario superior en un 500% a lo acostumbrado en el cuatrienio.
Poco efecto tuvo sobre la opinión pública lo que para entonces dijeron los derrotados en el sentido de que entre lo gastado por ellos para conquistar al electorado y lo que el proyecto reeleccionista destinó a su causa hubo un “abismo” ya que la visibilidad de los candidatos del PRM fue potenciada por la publicidad "institucional" de ministerios y demás organismos del Estado.
Se trató de unas elecciones amenazadas en su legitimidad por niveles históricos de abstención y de denuncias -admitidas por observadores internacionales en su balance final- de distribución masiva de dinero al pie de urnas para la compra de sufragios.
En sentido general –y para reafirmar que por los cuartos baila el mono- tras la experiencia del 2024 Participación Ciudadana emprendió una campaña para hacer surgir una voluntad nacional contra la desmesurada importancia del dinero en las elecciones dominicanas.