Constitución
Prefieren Pacto en vez de tributos "modernos"
La respuesta de un sector de la sociedad compuesto por más de 50 organizaciones que insiste mediante formal mensaje en que el Estado se acoja a lo establecido en la Estrategia Nacional de Desarrollo (END 2030)

Editorial
En su injustificable huida a ir de lleno a una reforma impositiva consensuada como manda la Constitución, el Gobierno está llamando a acogerse a una ley para “modernizar” la administración tributaria con promesas de suprimir impuestos anacrónicos sin claras señales de que el proyecto se enfocaría además en reducir las altas tasas de evasiones, de exenciones dirigidas principalmente a entes corporativos y de gastos corrientes de baja calidad. Sin la enunciación de categóricos compromisos de modificar fallas estructurales que debilitan las finanzas públicas.
La respuesta de un sector de la sociedad compuesto por más de 50 organizaciones que insiste mediante formal mensaje en que el Estado se acoja a lo establecido en la Estrategia Nacional de Desarrollo (END 2030) y no dejar camino real por vereda, expresa una negación de respaldo a su limitado propósito que debe ser tomada muy, muy en cuenta.
Un clamor que evidencia que a lo que más llamado está el país en este momento es a que el problema fiscal sea abordado más allá de la superficialidad de lo administrativo, de meras simplificaciones de procedimientos y de desactivación de impuestos considerados obsoletos como si el verdadero problema no residiera en desajustes crónicos que permiten generar riquezas sin dar al fisco lo que al fisco corresponde impedido este de llegar a cuantiosas plusvalías por la ausencia de mecanismos y herramientas que golpeen las evasiones y elusiones.
Las circunstancias demandan reforzar, sin eufemismos y sin “paños con pasta”, las verificaciones de rentas y medios para reformular, contra concesiones privilegiadas, los derechos a generar ingresos sin tributar o con facilidades para escapar ileso de los recaudadores.
Es hora de que el fisco deje de depender tan pronunciadamente de los impuestos al consumo injustos por naturaleza porque gravitan mayormente sobre asalariados de bajos niveles y razones sociales de limitados volúmenes de operación. Unas adaptaciones puramente administrativas mejorarían el funcionamiento del sistema tributario pero servirían de poco si no se transforman las estructuras que mantienen al fisco dominicano restringido y al Estado cautivo de un alto y preocupante endeudamiento.