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Guerra con Irán

Estados Unidos frente al desafío de la guerra asimétrica

Ivan Arreguín-Toft, un estudioso de los conflictos asimétricos, destaca que entre 1900 y 1949 los poderosos ganaron el 65.1%

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La madrugada del sábado 28 de febrero marcó uno de los golpes más contundentes contra la estructura de poder de la República Islámica de Irán. En el marco de la Operación Furia Épica, ejecutada por Estados Unidos e Israel, fueron abatidos varios de los principales líderes del régimen, entre ellos el Líder Supremo, Alí Jamenei, el ministro de Defensa, el jefe de Estado Mayor, el jefe de la Inteligencia Militar y el comandante de la Guardia Revolucionaria.

La operación fue posible mediante la combinación de informantes en el terreno, el uso de herramientas basadas en inteligencia artificial para procesar información en tiempo real y el empleo de armamento convencional sofisticado.

En ese sentido, cabe destacar que el ecosistema tecnológico estadounidense en el ámbito de la defensa, que hace posibles operaciones militares complejas como la Operación Furia Épica o la Operación Libertad Final, mediante la cual fue capturado Nicolás Maduro, se encuentra estructurado a partir de una arquitectura tecnológica que combina armamentos avanzados con herramientas que integran inteligencia artificial, como se detalla a continuación:

En primer lugar, la recopilación y el procesamiento inicial de datos están a cargo de empresas como Palantir, Google y Epirus, que utilizan satélites, radares y sensores para detectar amenazas en el terreno, constituyendo el “ojo” estratégico del sistema de defensa estadounidense.

En segundo lugar, compañías como Amazon AWS, Palantir y Anthropic analizan y transforman esos datos mediante inteligencia artificial y computación en la nube en información útil para la toma de decisiones rápidas y precisas.

En tercer lugar, las decisiones se comunican de manera segura en el campo de batalla a través de plataformas de SpaceX mediante Starlink y Starshield, junto con sistemas de Viasat, L3Harris y Sierra Nevada Corporation (SNC), garantizando la conexión entre el mando y las tropas desplegadas.

Finalmente, la fase de ejecución operativa involucra a empresas como Lockheed Martin, General Dynamics, Honeywell, Red Cat Holdings y Teal Drones, que despliegan sistemas de combate como el B-2 Spirit, los cazas F-22 y F-35, el EA-18G Growler y drones RQ-170 Sentinel, permitiendo una acción militar coordinada en el campo de batalla.

Es oportuno indicar que, la creciente cooperación entre las grandes empresas tecnológicas y el aparato militar estadounidense ha reforzado esta estructura, permitiendo integrar capacidades de análisis de datos, comunicaciones y ejecución operativa en el campo de batalla.

A pesar de este robusto ecosistema tecnológico, los enfrentamientos con Teherán evidencian vulnerabilidades críticas de las tropas estadounidenses frente a una guerra asimétrica. En esa misma línea, es pertinente subrayar que, tras la ofensiva desarrollada en el marco de la Operación Furia Épica, Irán logró impactar más de una docena de objetivos vinculados a Estados Unidos en Arabia Saudita, Kuwait, Irak, Omán y otros países de la región.

Para ello recurrió al uso de enjambres de drones destinados a saturar los sistemas de defensa antiaérea, abriendo así el paso a misiles balísticos capaces de superar velocidades superiores a los 10,000 km/h. Esta situación demuestra que, pese a las lecciones derivadas de los conflictos de Vietnam, Irak y Afganistán, Estados Unidos continúa mostrando debilidades frente a las dinámicas propias de las guerras asimétricas.

Ivan Arreguín-Toft, un estudioso de los conflictos asimétricos, destaca que entre 1900 y 1949 los poderosos ganaron el 65.1%, mientras que desde 1950 a 1998 los datos muestran que en los conflictos que se desarrollaron en este periodo los poderosos solo pudieron ganar el 45%.

Por ejemplo, la invasión a Ucrania inició el 24 de febrero del año 2022, por lo que el conflicto ya ha superado el cuarto aniversario, a pesar de que Rusia proyectaba que alcanzaría una victoria rápida en cuestión de días o semanas. No obstante, tras la llegada de Donald Trump al poder el 20 de enero de 2025, redujo significativamente la ayuda militar a Ucrania, y este país ha logrado resistir al ejército ruso con drones y tácticas innovadoras en el campo de batalla.

Por tal motivo, Irán, un país mucho más poderoso que Ucrania por su ubicación estratégica, territorio, población y capacidad ofensiva, la cual ha desarrollado a partir de un ambicioso programa de misiles balísticos y drones de bajo costo, representa un desafío mayor para Estados Unidos.

Un dron Shahed-136 fabricado por Irán cuesta aproximadamente 20 mil dólares, mientras que interceptarlos con misiles Patriot cuesta cerca de 4 millones de dólares por cada misil disparado. Por ese motivo, el mismo Secretario de Guerra, Pete Hegseth, expresó a los medios que “Estados Unidos no puede detener todo lo que Irán dispara.”

Ante esta realidad, Estados Unidos ha comenzado a explorar alternativas. En ese sentido, el Financial Times reveló que el Pentágono está gestionando la compra a Ucrania de interceptores para neutralizar los drones iraníes. Igualmente, el medio británico señaló que empresas ucranianas desarrolladas con el apoyo de Estados Unidos y Europa, como General Cherry y Wilds Hornets, fabrican mensualmente más de 3 mil interceptores de drones cada una.

Asimismo, es oportuno señalar que la empresa ucraniana General Cherry diseñó el dron interceptor Bullet específicamente para neutralizar drones kamikaze del tipo Shahed, adquiridos por Rusia a Irán.

En conclusión, lo que se evidencia es que este conflicto bélico con Irán podría marcar un antes y un después en la industria de defensa de Estados Unidos, impulsando el ascenso de startups de defensa como Anduril, liderada por Palmer Luckey. Este joven empresario es conocido por haber fundado la empresa Oculus VR, pionera en el desarrollo de lentes y dispositivos de realidad virtual, la cual fue adquirida por Facebook (Meta) en 2014 por alrededor de 2 mil millones de dólares, como parte de su apuesta por el desarrollo del metaverso.

Tras revolucionar el campo de la realidad virtual con Oculus, Luckey podría transformar de manera radical el complejo militar-industrial estadounidense. Su planteamiento parte de la idea de que el futuro de la defensa no reside en hardware pesado y costoso, sino en el desarrollo de armamentos inteligentes, autónomos y de bajo costo. Su visión representa el fin de la era de los gigantes tradicionales y el inicio de una nueva etapa de armamento basado totalmente en la inteligencia artificial, donde la agilidad algorítmica y la eficiencia de costos definirán quien prevalecerá en la lucha por el dominio mundial. 

Sobre el autor
Juan González

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