Costumbres
Febrero: cuando el carnaval disuelve la patria
El vudú estuvo desde temprano, con los primeros esclavos, traídos de España y África, y se juntaron con los semíes y otras deidades aborígenes

Retrato
El vudú estuvo desde temprano, con los primeros esclavos, traídos de España y África, y se juntaron con los semíes y otras deidades aborígenes. La herencia cristiana fue amelcochada.
Luego los piratas, el inglés y el holandés.
En cada ocasión algo se agregaba o se desleía. Algo se nos pegó, algo se nos quitó.
Fue luego algo sólido, un patrón, una moldura: Los trinitarios, febrero 1844, establecieron los cimientos.
Nuevamente invasiones e intervenciones y otras formas de subyugación y expoliación. Algo nuevo se nos pegó, algo se nos quitó. Aun así, nuestro ser quería ser.
Los tiranos obligaron testosterona y reafirmación. Defender lo nuestro que costó sangre y atropellamientos. Mataron hasta a las muchachas de Salcedo.
Regresó la intervención, y barrió conatos de nuevas inculturaciones; y muchos muchachos muertos; a otros se los llevaron y diluyeron en vicios y narconegocios.
Entonces abundó la plata, la arrogancia, los vicios nuevos. Edifican barrios nuevos, casi idénticos a los de los ricos.
Hicieron lo mismo que siempre envidiaron y odiaron porque los humillaba. Los disminuía.
Entonces hubo droga per pack y por pipá; per pile y por pila.
Y emergieron negocios “prosperantes”, juntos a antiguos poderes, asociándose en sociedades. Pero con nombres en inglés: Raboechivo Productions; Mamasijaya Enterprises.
Abrieron canales en las redes, para decirle al mundo quién manda ahora.
A su manera han triunfado; nosotros y demás, asustados, con simpatía recelosa, con envidia y desdén.
Señores, vamos de prisa, sin saber hacia dónde. ¿Rumbo a otro Puerto Rico, a un Nueva York pequeño?
Socios asociados en sociedad. Aunque como el poeta Guillén, no sepamos en que idioma hemos de hablar, si en well o en bien, si en mal o en bad. O en very bad.
Los muchachos se han asociado con ex-explotadores a quienes odiaban.
Ahora, todos “como felices”, asociados en sociedad. Uno trae la lana, el otro la lava. Otro la teje y la cambia por autos y apartamentos. Aunque jamás se juntan en el club ni donde Blandino.
Entre todos lavan esto y lo otro, y usan la bandera de Duarte para tapar lo que sea. Y no solo el legado trinitario de Dios, Patria y Libertad. Algunos hasta intentan robarse al arcoíris, para adornar desfiles vergonzantes y amanerados carnavales.
Aquí, allá, acullá.
En mero mes de la Patria y el del Carnaval van de la mano al mismo ritmo.
Todo falsificado. Ni el cemento ni el hormigón salvan de la gusanera. Tampoco el bus, el subway ni el highway nos sacan el desorden.
La bulla y la hediondez se tragan al barrio, los altavoces emanan gusaneras... en inglés o danés, Denbow o folclore. Amalgamas de Baal, carnaval, romo y cerveza.
Osan disfrazarse, como si el país soportara más burlas, comediantes, farsantes y falsificadores. Todos juntos, dizque celebrando la identidad nacional.
De qué modo podríamos hablarles, acaso de bola y strike, porque en vez del cura procuran Internet, IA y GPT.
Imposible comunicarnos entre nosotros. Ni en well ni en bien; tampoco en bad, ni en very bad.