Guardianes de la verdad Opinión

Generación Z

Futuro incierto de la juventud en el mundo

El desafío de esos jóvenes es poder alcanzar estándar de satisfacción económico y cultural basado en su desempeño educativo y tecnológico.

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En los EE. UU. y toda Europa se han realizado estudios sobre el futuro de la generación Z y de los centennials. Esos jóvenes universitarios, tecnológicos y del mundo digital, perciben el futuro desde lo económico y lo cultural, peor que el de sus padres; están mucho más informados, más confort y todos los aportes de la inteligencia artificial, pero, con mayor incertidumbre, ansiedad y angustia para alcanzar empleos de calidad, salarios que le permitan tener una vivienda, vehículo, ahorro, independencia económica o alcanzar mejor nivel de vida que él sus padres.

El desafío de esos jóvenes es poder alcanzar estándar de satisfacción económico y cultural basado en su desempeño educativo y tecnológico. Sin embargo, la lectura que le dan al futuro es de desesperanza, un poco pesimista y de riesgo en su salud mental.

Las problemáticas de salud mental en Europa y EE. UU. son preocupantes: aumento de depresión, trastorno de ansiedad, aumento del consumo de drogas y ansiolíticos, intento de suicidio, inadaptación social y crisis de identidad en los jóvenes, algo parecido también ocurre en Latinoamérica.

La globalización y la vida posmoderna ha representado junto a la inteligencia artificial, un mundo más conectado, pero a la vez, más personas solas y desconectadas de sus prójimos; en dificultad para mantener su identidad, su esencia, su ser y razones de vida de forma individual y grupal.

La crisis de la democracia y de la demografía en todos los países desarrollados ha cambiado la expectativa de vida de los jóvenes en edad productiva, reproduciendo cambio en el pensamiento crítico, sus emociones, su conducta y sus valores.

Los jóvenes piensan no tener hijo o apenas uno; piensan vivir fuera de su país de origen, tener lo mínimo para vivir, relación de pareja desechable, pocos amigos, optar por un perro, comer comida chatarra y vivir el momento, del “aquí y el ahora”.

Los profesionales jóvenes con mejores calificaciones a veces no encuentran su trabajo ideal, saben que con la inteligencia artificial desaparecerán millones de trabajo y surgirán otros nuevos; posiblemente trabajarán en los servicios disponibles de países con mayor desarrollo y no lo que ellos estudiaron.

Literalmente, los jóvenes parecen una generación “desencantada e insatisfecha” con lo que viven y con lo que les espera para el futuro. ¿Qué pueden esperar los jóvenes en el Medio Oriente, en países en guerras, hostiles, con regímenes autoritarios y discriminatorios; o qué piensan los jóvenes en Latinoamérica, donde muchos no logran la independencia económica o emocional para mudarse, casarse o poner en práctica la creatividad y empezar a emprender proyectos?

Todos estos estudios socioeconómicos predicen las diferentes miradas que tienen los jóvenes en el mundo donde las economías, las políticas y las oportunidades son cada día más escasas y de peores condiciones para lograr la movilidad social.

A veces pensamos que a los centennials y la generación Z no les interesan los comportamientos de la economía, la política y las problemáticas psicosociales que viven en sus propios países; pero la verdad es que, si se interesan, si se manifiestan y si participan en demandas político-sociales. Pienso que deben hacer más, que deben ser mas militantes y crear foros de opinión y de presión para que el mundo, los Estados y los hacedores de políticas de desarrollo piense en ellos y tengan mejor futuro.

Sobre el autor
José Miguel Gómez

José Miguel Gómez

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