Cambio social
Un ideal y un nuevo paradigma
El economista y sociólogo Max Weber explicó que nuestra forma de pensar es lo que le da forma y vida a las acciones productivas y éticas.

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Si no tenemos ideales nunca llegaremos donde deberíamos correctamente estar. Si no poseemos un ideal claro de cómo y dónde nos queremos ver como país seguiremos repitiendo los mismos errores, continuaremos implementando las mismas formas de hacer política de Estado sin resultados sustanciales, terminando arruinados e insatisfechos.
Sin ideales es imposible identificar los paradigmas que nos afectan, la sociedad dominicana posee paradigmas que no nos permiten avanzar. Debemos recordar que un paradigma es un grupo de hábitos programados en tu mente subconsciente que controlan tu comportamiento. Es como el GPS que nos lleva a un destino sin nosotros saber dónde queda el lugar; la otra forma de poder explicarlo es como una hoja de ruta de los eventos que han marcado tu vida, la importancia que tú le has dado a esos eventos controlan y definen tu vida, tus acciones y el comportamiento colectivo de las 32 provincias, los 158 municipios y los 235 distritos del territorio dominicano, todos y todas las esferas sociales en cada uno de ellos es permeado, afectado y moldeado. Es por eso que los partidos políticos, no podrán transformar la sociedad dominicana, ellos se rigen por paradigmas que no generan vida transformacional en el Estado y en las familias dominicanas.
El dominicano, nosotros, poseemos un sistema de creencias negativas que nos mantienen en un ciclo de pobreza que afecta lo moral, lo financiero, lo educativo, lo emocional, creencias que han sido pasadas a través de la historia, de los eventos sociales y de experiencias actuales que continúan fortaleciendo el paradigma destructivo que no nos ha permitido avanzar y evolucionar como Estado dominicano. Creencias como el comportamiento depredador de nuestra valiosa y única fauna y flora, una corrupción con cara de supervivencia y los cuentos y chistes que hacemos de nuestras acciones como un escape a la realidad y como forma de decir, ¡así así somos nosotros los dominicanos!, todo esto es fruto de hábitos que hoy guían y controlan todo nuestro accionar colectivo.
El economista y sociólogo Max Weber explicó que nuestra forma de pensar es lo que le da forma y vida a las acciones productivas y éticas. El dominicano de forma racional y en la mayoría de los casos de forma irracional, celebra y promueve la corrupción; esto se debe a que no poseemos un ideal para nuestro país; y este vacío provocado por la ausencia de un ideal patriótico, produce la aceptación y la alimentación de esas conductas socialmente cancerígenas. Es tan complejo que hemos visto que el funcionario que sustrae millones del Estado dominicano cuando devuelve una porción de lo robado, a esa persona no se le castiga como se castiga a una persona que ha cometido un robo de una vaca o de gallinas.
El sistema ha desarrollado mecanismos para justificar la corrupción. Un ejemplo de esto es cuando el Estado dominicano a través de la Junta Central Electoral (JCE) entrega dinero a los partidos para hacer política, luego vemos que los partidos regalan millones de pesos a las personas para que voten por sus candidatos, el dinero del Estado, nuestro dinero, viene a ser una garantía del ciclo de corrupción, se entrega para apoyar un “paradigma electoral.” Es todo un engranaje sustentado por paradigmas que no generan estabilidad o desarrollo integral en la sociedad dominicana.
Para cambiar esa realidad y esas prácticas es necesario generar otra cara, un ideal. Quien escribe, hace poco lanzamos un libro que funciona como una herramienta y manual para cambiar esos paradigmas que no nos han funcionado y que nos han hecho mucho daño. La Otra Cara, es una respuesta e invita a todos los dominicanos, sin importar la bandera política o religiosa de los integrantes, a formar círculos de conciencia para sustituir los viejos paradigmas.
La Otra Cara no es un partido, no es un movimiento político, no busca debilitar a los partidos existentes, es más que un libro, es un manual intencional que busca crear conciencia, generar un ideal que beneficie a todos los dominicanos preocupados por el bienestar del país y del Estado. La Otra Cara solo busca una República Dominicana más vivible, más segura, más próspera.