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Presa

La incertidumbre con el proyecto de Monte Grande

El canal principal tendría su toma al pie de la presa y luego el canal margen izquierda en su trazado abarcaría todas las tierras que comprende Fondo Negro, Habanero, El Peñón, Cabral hasta las cercanías del aeropuerto María Montes.

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Las incertidumbres con la operabilidad de los componentes del importante proyecto hidráulico de Monte Grande está agravado por la incoherencia oficial de no darle seguimiento en cuanto a los canales complementarios e imprescindibles para la correcta operación de ese ambicioso proyecto hidráulico.

Sin los canales de ambas márgenes del río Yaque del Sur para llevar el agua a la extensa llanura hasta las cercanías de Neiba y por el lateral izquierdo hasta las orillas del aeropuerto María Montes, por ahora la presa de Monte Grande solo serviría para control de crecientes y tendría almacenada un agua sin utilidad para las sedientas tierras de la planicie de Neiba casi toda por debajo del nivel del mar.

El canal principal tendría su toma al pie de la presa y luego el canal margen izquierda en su trazado abarcaría todas las tierras que comprende Fondo Negro, Habanero, El Peñón, Cabral hasta las cercanías del aeropuerto María Montes. Por su lado el canal margen derecha pasaría al norte de Vicente Noble y de Tamayo y paralelo a la orilla norte del Lago Enriquillo abarcaría esa franja de tierra de alto componente salino. pero que ya fueron lavadas cuando eran extensos campo de caña para el Central Barahona. Este canal derecho abarcaría hasta las tierras de Neiba.

Esa extensa llanura encerrada entre las cordilleras de Bahoruco y Neiba con una buena parte por debajo del nivel del mar, ha demostrado que debidamente lavadas son excelentes productoras primero fue de la caña de azúcar que la daba su riqueza a los propietarios del ingenio Barahona y luego fue depositaria de la excelente producción platanera que es un producto muy codiciado por los dominicanos.

Hoy en día se ha recuperado parte de sus terrenos que esperan que vuelvan a ser depositarios de la riqueza que se disfrutó en las primeras décadas del siglo XX. Y eran de profunda satisfacción de los habitantes de la zona donde los grupos sociales de barahoneros supieron asentarse y establecer su modus vivendi en esos terrenos aparentemente reacios a dar su riqueza a los usuarios pero con el tesón de los habitantes que supieron extraerle de sus entrañas la riqueza que encerraban esa franja de terrenos desde Palo Alto hasta Cabral y desde Vicente Noble hasta Neiba.

La península de Barahona, para las primeras décadas del siglo XX, se veía como un territorio aislado del país y se consideraba casi como del usufructúo de los haitianos. Con el paso de los años y en pleno siglo XX ya no se veía completamente como extraña la presencia dominicana. Y desde Enriquillo y con sus comunidades al oeste de la desembocadura del río Nizaíto y con todos los nombres en patois o creole y por decreto del gobierno de Trujillo en 1943 fueron llevados al idioma oficial del país para que los dominicanos sintieran que esos terrenos eran parte de la república que aislados por la precariedad de las comunicaciones por vía terrestre tan solo en frágiles embarcaciones, goletas o veleros era que existía un intercambio precario donde solo se pensaba en aprovechar la madera de los extensos bosques que eran devastados sin ton ni son.

No hay dudas que la dictadura de Trujillo llevó orden a esa zona fronteriza y ya hubo conciencia de que esas tierras eran parte del patrimonio nacional. Y fueron dominicanizadas con una mayor presencia del oficialismo dominicano que fue impuesto radicalmente.

Sobre el autor
Fabio Herrera Miniño

Fabio Herrera Miniño

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