Economía
Informe del FMI sobre la consulta artículo IV

Fondo Monetario Internacional
Como todos los años para esta fecha, el directorio ejecutivo del Fondo Monetario Internacional conoce y aprueba el informe preparado por técnicos del Organismo internacional sobre consulta artículo IV relativo a República Dominicana.
En general, son positivos y favorables los pronósticos y análisis que hace de los principales indicadores de la economía dominicana correspondientes a 2025.
Entre otras cosas, el informe nos dice que desaceleró el crecimiento en el último trimestre 2024 y continuo descendente en el primer semestre 2025, acusando el empeoramiento del contexto internacional, incertidumbre geopolítica y condiciones financieras más restrictivas. Agrega que existen fuertes indicios de recuperación de la demanda nacional, por ello prevé que el crecimiento acelerará hasta 4.5% en 2026 y luego volverá a su tendencia de largo plazo de 5%.
Mi opinión: por dos factores el crecimiento converge a su potencial en 2026 y no después. El primero, recuperación de la demanda interna, por lo menos reduce el descuento que ha venido haciendo la variable al crecimiento del PIB real en los últimos trimestres.
Para el FMI la recuperación de la demanda se debe a política monetaria y fiscal, la monetaria ha estado haciendo su trabajo en un entorno de baja y estable inflación, para este año se pronostica promediara 3.7%.
En concreto, la Junta Monetaria aprobó un programa de provisión de liquidez por RD$81 mil millones, para que bancos múltiples faciliten crédito a empresas y hogares a tasas de interés baja, y para contribuir con el descuento del costo del dinero. En septiembre y octubre el Banco Central redujo la tasa de política monetaria, acumulada en 50 puntos básicos, hasta 5.25 % anual donde se encuentra actualmente.
El segundo, para sus pronósticos, el FMI no tomó en cuenta los efectos favorables sobre el crecimiento de la caída del precio del petróleo en el mercado internacional reducirá la factura petrolera y valor nominal de las importaciones totales, lo que, combinado con el sostenido alto ritmo de crecimiento de las exportaciones, aumentará la contribución positiva del sector exterior neto al crecimiento del PIB real.
Por ejemplo, hablar de un precio medio de US$84.26 como el que pagamos por barril de petróleo y derivado que consumimos en 2022, no es lo mismo que hablar de US$59,62 el promedio en enero-junio 2025.
Para tener una idea de lo que la caída puede representar para nuestra economía, por cada dólar que suba/baja el petróleo, nuestras estadísticas históricas reportan que el crecimiento aumenta/baja en una cifra que equivale a 0,05 puntos porcentuales.
El precio medio del barril, al bajar de US$84.26 a US$59.62, en tres años acumulado el crecimiento del PIB real sumaría 1.232 puntos porcentuales (24.64 x 0.05), anual 0.41 puntos porcentuales. Este viento de cola del petróleo, más la reducción en el descuento que ha venido haciendo la demanda interna al crecimiento del PIB real, deben sumarse al pronóstico del FMI de 4.5% para 2026, y de esa manera el crecimiento supera 5%, es decir, como dije, converge a su potencial en 2026, no después.
Finalizo esta nota reiterando que sin considerar efectos favorables en el crecimiento de la caída de precio del petróleo, son muy buenos para la economía y el país los pronósticos que hace el FMI para 2025 y 2026, aunque se habla menos de recesión de la economía global, hay que tomar en cuenta que las economías se encuentran con problemas en muchas zonas del mundo, provocando ralentización del crecimiento muy por debajo del pronóstico inicial de organismos internacionales como el FMI.