Jet Set: ¿y si hubiera sido un terremoto?

Millizen Uribe, articulista
Además del dolor, la pena y la tristeza que nos ha dejado a todos la tragedia del Jet Set —dada la cantidad de víctimas mortales y personas heridas—, el hecho también abre la puerta a múltiples preguntas. Muchas ya han sido planteadas en el debate público: ¿Qué pasó? ¿Por qué pasó? ¿Se pudo haber evitado?
Sin embargo, a un mes del colapso, creo que es pertinente agregar otra pregunta clave: ¿Y si hubiera sido un terremoto?
Pensar en la cantidad de víctimas y en la logística desplegada —considerando que el derrumbe fue solo en una edificación— lleva inevitablemente a cuestionarnos: ¿Y si colapsaran varios edificios al mismo tiempo? ¿Está la República Dominicana preparada para responder eficazmente?
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Y es que, además de las investigaciones en curso y la posterior definición de responsabilidades, sanciones correspondientes y reparación a las víctimas, la tragedia del Jet Set evidencia la necesidad de actuar en dos ejes fundamentales: fortalecer la prevención y mejorar la capacidad de respuesta institucional.
Urge promover una verdadera cultura de prevención ante tragedias similares o incluso mayores, como un terremoto —una posibilidad real, considerando que el territorio dominicano está atravesado por 14 fallas sísmicas activas.
También es necesario evaluar con seriedad nuestra capacidad de respuesta. Aunque la actuación de los rescatistas fue admirable y profundamente humana, cabe preguntarse si instituciones claves como el COE, la Cruz Roja, el Inacif o los hospitales públicos podrían responder adecuadamente ante un colapso masivo.
Los recientes derrumbes de edificaciones en ciudades como Santo Domingo, La Vega, Santiago y San Cristóbal han dejado al descubierto graves fallas estructurales y una preocupante falta de supervisión en las construcciones.
Recientemente entrevisté en Uno + Uno al ingeniero Leonardo Reyes Madera, director de la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie), quien explicó que muchas edificaciones públicas —ministerios, escuelas, hospitales— ya han sido evaluadas, pero muy pocas han sido reforzadas.
De hecho, se han realizado diagnósticos estructurales a más de 80 hospitales, pero solo el hospital Cabral y Báez ha sido intervenido; los demás siguen esperando.
Esto es algo alarmante, considerando que se trata de instituciones que reciben un alto flujo de visitantes y concentran a muchas personas.
Reyes Madera señaló que el presidente Luis Abinader ha mostrado voluntad política e insistido en atender estas recomendaciones. Sin embargo, algunos incumbentes han alegado falta de presupuesto. Pero invertir en prevención no debe verse como una opción, sino como una prioridad.
Concuerdo con el ingeniero en que cada institución pública debe disponer de un fondo exclusivo para evaluar y reforzar sus infraestructuras.
Además, urge aumentar el personal técnico que supervise las construcciones. Hoy tenemos pocos inspectores, posiblemente mal pagados y vulnerables frente a intereses poderosos.
El Ministerio de la Vivienda, los ayuntamientos y el Codia deben asumir con urgencia su rol de fiscalización más allá del simple cobro de impuestos, y el sector privado procurar las evaluaciones de sus edificaciones.
El Congreso Nacional también debe hacer su parte: actualizar los marcos legales vigentes y, aún más importante, fiscalizar su cumplimiento.
Necesitamos aprender de estas tragedias y actuar antes de que nos golpee un gran sismo.
Ojalá cambiemos el chip y aprendamos a no esperar a que nos roben para poner el candado.
Tras la tragedia del Jet Set, después de tantas vidas útiles perdidas, de que se apagara la voz más alta del merengue, Rubby Pérez, y de que 136 niños hayan quedado en orfandad, me pregunto con el corazón en la mano, ¿hace falta más dolor para que aprendamos? Quiero pensar que no.