Reflexión
¿Les digo algo? Panorama de América Latina
Y lo digo con la fuerza de quien viene de un pueblo hermano: el acoso contra Cuba es también una ofensa a la dignidad de toda nuestra América.

América Latina
Como dominicana, no puedo mirar hacia otro lado mientras a noventa millas de mi tierra se comete una injusticia que ya se ha prolongado por décadas. El bloqueo contra Cuba no es una medida política abstracta: es una condena de muerte silenciosa, es la medicina que no llega, es el niño que pasa hambre, es la familia separada por el desaliento.
Y lo digo con la fuerza de quien viene de un pueblo hermano: el acoso contra Cuba es también una ofensa a la dignidad de toda nuestra América. La persecución financiera, las listas espurias, las sanciones que pretenden rendir por asfixia a una nación entera, atentan contra la soberanía que tanto nos ha costado defender a los caribeños.
Pero si hay algo que admiro profundamente del pueblo cubano es su capacidad de resistir sin rendirse. Con bloqueo y sin bloqueo, con carencias y con creatividad, ahí están: defendiendo su derecho a existir, a decidir, a ser. Es dignidad en su máxima expresión.
Por eso, desde esta columna, alzo la voz para exigir que cesen las amenazas de agresión militar, que respeten las normas internacionales y, sobre todo, que reconozcan lo más elemental: el derecho inalienable del pueblo cubano a elegir su propio destino, sin injerencias, sin presiones, sin castigos.