Mons. Pepén: el recuerdo de un obispo bueno
Hace 18 años se abrió paso hacia la inmortalidad, serena y gloriosamente, un santo, un sabio, un padre espiritual y un amigo leal y generoso en la más amplia significación de la palabra: monseñor Juan Félix Pepén, el primer obispo de la diócesis de La Altagracia.
En su fértil vida religiosa fue siempre considerado como un auténtico misionero cristiano.
Su cercanía con los sectores más deprimidos y sus necesidades lo hacia un fiel discípulo de las enseñanzas y de las orientaciones de Jesucristo. Por eso, y otras tantas razones, en la provincia, en Higüey y en toda la región oriental, le llamaban “el monseñor de los pobres” porque asumió de manera militante su defensa, se hizo solidario con sus penurias y repartió terrenos legados por la iglesia entre campesinos de la zona que finalmente detentan grandes corporaciones nacionales y extranjeras
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Monseñor Pepén tuvo una larga y fructífera vida como sacerdote, como obispo y como comunicador del Evangelio. El miedo nunca tocó a su corazón para enfrentar la dictadura de Trujillo, a los poderosos terratenientes, a las frecuentes intentonas de miembros del temido Servicio de Inteligencia Militar (SIM), que en múltiples oportunidades intentaron poner vida a su vida.
La honestidad y la solidaridad fueron valores que siempre tuvieron presentes en la vida del sacerdote. Cuando se emitió la carta pastoral de los obispos en la que denunciaban las injusticias y los desmanes de la dictadura trujillista, hubo la creencia de que la redacción del documento era propiedad suya, creencia que se mantuvo vigente por largo tiempo. Pero Pepén fue honesto y firme al divulgar que el contenido de la carta corresponde al padre Vicente Rubio. A él los obispos confiaron la responsabilidad de entregar leer el texto de la pastoral al arzobispo Ricardo Pittini, que ya estaba ciego
La transformación religiosa y cultural del pueblo de Higüey en gran parte se debe a este “garabato de Dios”, como el mismo se definía. Obra suya es la instalación de una de las primeras imprentas del pueblo de Higüey, así como la apertura de la escuela Juan XXIII, fuente de conocimiento de cientos de jóvenes que han descollado en diferentes disciplinas profesionales. El primer director del centro fue el abogado y maestro Plinio Ubiera De Jesús.
Fue Pepén el primer dominicano que reclamó del gobierno de los Estados Unidos la devolución de los 38 millones de dólares que le pertenecían al país, como excedentes de la industria azucarera retenidos durante el tiempo que duraron las sanciones de la OEA contra Trujillo. Esto fue a mediados del año 1962, en el gobierno del Consejo de Estado. La demanda de estos valores planteada por el obispo se convirtió en realidad en el gobierno de Antonio Guzmán
Juan Félix nació el 27 de enero de 1920 y murió en Julio de 2007. Fue el primer obispo de la diócesis de La Altagracia, nombrado en abril de 1959 por el papa Juan XXIII. Durante su gestión pastoral se concluyó y se inauguró la Basílica de Nuestra Señora de La Altagracia. Durante dos años, de 1966 a 1968, fue rector magnifico de la Universidad Católica Madre y Maestra. Su labor en Higüey terminó en 1975, fecha en la que renunció por motivos de salud. Fue transferido por el papa Pablo VI a la arquidiócesis de Santo Domingo, como obispo auxiliar.
Con la muerte de Pepén perdimos a un ser humano especial, de grandes valores y una entrega sin reservas a los más necesitados. Fue un humilde servidor de Dios y de los pobres.