Guardianes de la verdad Opinión

Hábitos 

Muertes de adultos dominicanos

Una alimentación basada en exceso de azúcares —también llamados carbohidratos—, así como en demasiadas grasas animales saturadas, junto con una pobre carga de proteínas y mucha sal en la comida, es uno de los grandes males alimentarios.

obesidad

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De acuerdo con el dicho popular “Uno nace y el medio lo hace”, esta expresión mundana no deja de tener una base real, puesto que, al momento del nacimiento, el neonato contiene en su genoma miles de instrucciones biológicas heredadas tanto del padre como de la madre. Evidentemente, si el medio ambiente no le provee los ingredientes indispensables para desarrollar esas cualidades transmitidas por ambos progenitores, entonces se quedará con la receta vacía por falta de materia prima. Habrá situaciones en que se yerra por exceso, mientras que en otras se falla por deficiencias. Encontrar siempre el justo y oportuno equilibrio biológico, psicológico, social, ambiental y cultural sería lo ideal; sin embargo, en la realidad se observa la tendencia hacia la abundancia o la escasez dentro de las coordenadas tiempo-espacio.

Una alimentación basada en exceso de azúcares —también llamados carbohidratos—, así como en demasiadas grasas animales saturadas, junto con una pobre carga de proteínas y mucha sal en la comida, es uno de los grandes males alimentarios presentes en la dieta de millones de dominicanos. El resultado patológico de semejante desequilibrio se expresa en una verdadera epidemia de obesos, hipertensos y diabéticos en la población criolla. La acumulación de tejido graso en la cintura y el abdomen es un acompañante común del llamado síndrome metabólico, al que frecuentemente hacemos referencia los trabajadores de la salud. El estado prediabético abunda tanto en la población humilde que, tal vez por ignorancia, muchos ni siquiera llegan a imaginar la magnitud de este silencioso padecimiento. Solamente cuando tenemos una diabetes franca y avanzada es que empezamos a medicarnos. El caso de la hipertensión arterial es muy alarmante, ya que, desafortunadamente, mucha gente se entera de que ha venido sufriéndola en el momento en que desarrolla un infarto cardíaco o una hemorragia o derrame cerebral.

La promoción de hábitos de vida sanos —consistentes en una dieta equilibrada, ejercicios físicos diarios, sueño reparador y un ambiente social libre de vicios y de violencia— se asocia a una mayor longevidad con calidad. La contaminación ambiental y el exceso de ruidos citadinos no nos permiten vivir en paz, dando lugar a un permanente estrés individual, familiar y colectivo.

La atención primaria en salud, enfatizando la educación sanitaria como base fundamental, sumada a la medicina preventiva con los esquemas de vacunas infantiles y adultas oportunas, junto a los cuidados del embarazo y el parto, es una deuda pendiente tanto en los campos como en las ciudades nacionales. Mucha gente muere a destiempo, víctima de dolencias cardíacas, hepáticas, renales y cerebrales.

El cáncer de mama, de útero, de próstata, de intestino grueso, de pulmón, y de cuello y cavidad oral constituye la gran bochornosa vergüenza del siglo XXI, ya que puede detectarse tempranamente e incluso prevenirse, como en el caso del cuello uterino y la cavidad oral. Desafortunadamente, estas neoplasias malignas tienden a descubrirse en etapas muy avanzadas, cuando la cura total no es posible. Sigue vigente aquel viejo refrán criollo: “Pasmo con tiempo tiene remedio”.

No olvidemos que una dosis de prevención es más efectiva que mil dosis de cura.

Sobre el autor
Sergio Sarita Valdez

Sergio Sarita Valdez

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