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Diario de La Marina

El periódico que difamó a Duarte

El patricio y fundador de la República Dominicana fue víctima de una calumnia, publicada en el Diario de La Marina, de La Habana, Cuba.

Arte Juan Pablo Duarte

Arte Juan Pablo Duarte

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El 25 de marzo de 1864 arriba al país, por Monte Cristi, el padre fundador de la patria, general Juan Pablo Duarte y Diez, después de 20 años de ostracismo. Había sido expulsado al destierro en agosto de 1844 por la élite conservadora que dirigía el general Pedro Santana. Tenía 51 años cuando sus ojos vieron de nuevo a su tierra amada.

En 1861, el presidente Santana había anexado la República a España y el 16 de agosto de 1863 se da el Grito Capotillo, movimiento restaurador dirigido por el coronel Santiago Rodríguez, acompañado de Benito Monción, Gaspar Polanco, Pedro Antonio Pimentel y José Cabrera. Más tarde se le uniría Gregorio Luperón, para convertirse en la primera espada de la Restauración.

Con humildad y noble patriotismo, Duarte había venido a ponerse a la orden de la causa restauradora. El gobierno restaurador, en armas, estaba dirigido en ese momento por el general José Antonio Salcedo (Pepillo) y el vicepresidente era don Ulises Francisco Espaillat, ilustre patriota dominicano que dirigía realmente la administración debido a que el presidente estaba en el campo de batalla.

De Monte Cristi, Duarte se dirigió a Guayubín, de donde remitió una carta a Espaillat en la que le expresaba su disposición a contribuir a la causa. Igualmente, se dirigió al presidente Salcedo, poniéndosele a las órdenes, sin otra intención que no fuera la de contribuir a la libertad de su patria.

Sin embargo, unos días después de su llegada, fue víctima de una calumnia, publicada en el Diario de La Marina, de La Habana, Cuba.

El libelo contra Duarte fue publicado en la edición número 74, del martes 29 de marzo de 1864, día de San Eustacio, abad y confesor, en la página 2, y dice así:

“… Hay noticias dignas de crédito de que el General Duarte ha venido a cooperar activamente con los rebeldes. Este Duarte, de nombre Don Juan Pablo, es sujeto que hizo gran papel en 1844, cuando se formó la República Dominicana, habiendo sido proclamado entonces como su primer presidente en el Cibao. Pero careciendo de tacto para saber manejar sus negocios, o sobradamente presuntuoso para contar con el apoyo de otras influencias que las de sus vaporosos satélites, se malquistó desde el primer instante con el General Santana, quien estrenó combatiéndole las fuerzas y el prestigio que alcanzara en sus primeras victorias sobre los haitianos”.

“Duarte sucumbió fácilmente y salió proscrito para Venezuela donde hasta el día se había obstinado en permanecer oscuramente, sin embargo de que varias veces ha tenido (bajo el gobierno de S.M con mayor razón) abierta las puertas de su país” (sic).

“Es don de las nulidades políticas salir de la inactividad para consumar su descrédito, y el paso que da Juan Pablo Duarte uniéndose a la pésima causa de la rebelión merece desde luego la calificación de disparate, y tal, que para ser capaz de cometerlo se necesita un cerebro organizado. Precisamente, habrán querido Benigno Rojas y los dos o tres jefes menos ignorantes de la rebelión sacar gran partido para con los suyos de este incidente personal, y se pretenderá dar a Duarte la significación de un gran hombre capaz de hacer milagros.”

“Pero resulta indefectible que el presidente Pepillo Salcedo, Polanco, el generalísimo y los no menos generalísimos Duperón (sic) y Monción no querrán ceder la preeminencia que hoy tienen entre los suyos, y verán de reojo al recién venido, a quien consideran como un zángano, perezoso que viene a libar la miel elaborada por ellos”…

“La llegada de Duarte entre esa clase de gentes, puede augurarse, por consiguiente, como una nueva causa de complicación y desilusión que surge entre los rebeldes, ya profundamente desorganizados por sus propios desórdenes”. (El periódico está disponible en la Digital Library of The Caribbean, en el siguiente enlace: https://dloc.com/es/UF00001565/11267/pdf).

¿Quién fue el autor de esa injuria? Los embajadores Emilio Conde Rubio y Reynaldo Espinal, quienes hicieron un interesante trabajo que titularon “Duarte en la Restauración”, refieren que, según el historiador Juan Daniel Balcácer, el autor de ese artículo pudo haber sido un español residente entonces en Santo Domingo, llamado J.M Gafas. Por otra parte, citan a don Carlos Lazarrabal Blanco, quien afirma que el autor pudo haber sido Manuel de Jesús Galván, quien era identificado como el corresponsal G.

Sostienen que ese artículo caló profundamente en el alma del padre de la patria y eso lo indujo a aceptar la misión diplomática que se le encargaría hacia el extranjero. Citan, Conde Rubio y Espinal, la carta que le dirigió Duarte a Salcedo el 26 de abril de 1864: “Cuando ya había pedido caballos al Provisorio para ponerme en marcha hacia el Cuartel General, vino a mis manos un artículo a desunirnos para hacer inútiles los esfuerzos de los dominicanos en la Restauración de la República”.

El 7 de junio el Gobierno Provisorio designó a Duarte, junto a Melitón Valverde, como plenipotenciario en el extranjero para celebrar transacciones con cualquier gobierno a fin de conseguir recursos para la guerra. El 28 de junio Duarte había llegado a Saint-Thomas, procedente de Haití, de donde partiría hacia Venezuela, y allí inició una intensa labor diplomática en busca del apoyo que necesitaba la cusa restauradora. Conde Rubio y Espinal, en su obra ya citada, explican que la labor de Duarte se vio entorpecida por el encargado de negocios de España en Venezuela, José Antonio López de Ceballos, quien no cedió en su esfuerzo por hacer apresar a Duarte.

El Diario de La Marina era un periódico conservador, fundado por Isidoro Araujo de Lira, que sobrevivió hasta 1960, cuando fue clausurado por la revolución cubana.

Duarte murió en Caracas, Venezuela, el 15 de julio de 1876. En esa época gobernaba el país el ilustre ciudadano Ulises Francisco Espaillat, de la misma línea del pensamiento liberal de Duarte.

Sobre el autor
Pastor Vasquez Frias

Pastor Vasquez Frias

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