Salud Mental
Persona pesimista

Retrato
Pudiera ser que muchos de mis amigos lectores se pregunten por qué escoger este tema para comenzar el año. En realidad siempre trato de enviar un mensaje positivo a quienes siguen mi columna. Muchos me estimulan a seguir haciéndolo y son múltiples las personas de todos los niveles sociales y educativos que me comentan cómo tal o cuál artículo le resultó beneficioso para sí mismo o para orientar otras personas. Esos comentarios mucho nos estimulan para seguir con estos modestos aportes.
La mente humana puede cambiarse y de hecho sabemos que cambia, no es la misma su forma de pensar y actuar a los diez años, no es la misma que cuando llegó a los veinte. De treinta a cincuenta años ocurren quizás de los cambios más trascendentes en la vida de la persona: adquiere una formación técnica o profesional, trabaja, forma una familia, comienza a programar sobre su futuro y el de los suyos.
Después de los sesenta ya muchos sólo están preocupados por la jubilación, pero, si usted es emprendedor y dinámico faltan muchas cosas por hacer, en ocasiones más trascendentes que todo lo hasta entonces realizado. Así que, si ya llegó a esta edad, ahora es que hay más experiencia y habilidades para salir con nuevos aportes, ideas y proyectos.
La persona pesimista es la que tiene un estado mental en el que percibe la vida de manera negativa anulando todo lo positivo, nada va bien, tiende a ver y juzgar las cosas del lado más desfavorable, esperando siempre el peor resultado, enfocándose en lo negativo y anticipando el fracaso, esto lo puede llevar a la pasividad, desilusión y problemas de salud. Aunque un pesimismo defensivo moderado puede fomentar la preparación y la cautela.
Las personas pesimistas no son buenas para dirigir, liderar empresas o instituciones donde el papel de quien dirige debe ser orientador, motor que estimule todo el andamiaje, que lo ponga en capacidad de funcionar al nivel óptimo. Su visión negativa de la vida y de las cosas los lleva a proyectar esa imagen a la institución.
La inmensa mayoría de mis lectores habrá conocido y tratado personas con estas características: “Pero ni pienses meterte en ese negocio. Fulano está en la ruina porque se llevó de y perdió todo lo que tenía” “No te juntes con nadie de esa familia, todos los que se acercan a ella fracasan antes de comenzar” “Yo de mi casa apenas salgo, total lo único que puedes es encontrarte en un lío” “Yo no comparto con esa gente, de ahí sólo puede salir un problema”.
Es que lo negativo usted puede transformarlo, volverlo positivo a nivel de ideas y pensamientos, bastará con que usted solo o con ayuda profesional enderece esas ideas y apreciaciones torcidas. Póngase en la lista de los que van al viaje y, además lo van a disfrutar. De seguro que, el café estará amargo si no le han echado azúcar, pero piense además que tomarse un cafecito amargo no mata a nadie; es más, algunos afirman que es así cuando realmente sabe a café.
Inténtelo, nada se pierde con probarlo y así es, amigo lector: sólo la decisión firme de cambiar puede llevarlo al cambio.
Experiencias negativas, frustraciones, malos tratos vividos en el pasado vivirán en nosotros hasta que decidamos sacudirnos y con nuevas y afiladas garras agarrar todo lo positivo y bueno que la vida tiene. Con lamentos y quejas no se resuelve el asunto.
Pero si usted se siente una persona pesimista, procure ayuda profesional. La mente humana es capaz de cambiar y de cambiarlo todo. ¡Adelante!