Salud bucal
Pinceladas de la odontología en República Dominicana
Los primeros antecedentes formales de la enseñanza universitaria en nuestro país se remontan a la antigua Universidad Santo Tomás de Aquino.

Láser en odontología
Hablar de la historia de la odontología en la República Dominicana es recorrer, en pequeñas pinceladas, el crecimiento académico, científico y humano de una profesión que hoy es esencial para la salud integral.
Los primeros antecedentes formales de la enseñanza universitaria en nuestro país se remontan a la antigua Universidad Santo Tomás de Aquino, fundada en 1538, considerada la primera universidad del Nuevo Mundo. Sin embargo, la formación estructurada en odontología comenzó siglos después.
Ya en el siglo XX, la entonces Universidad de Santo Domingo —que más adelante se convertiría en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)— dio un paso decisivo al organizar la enseñanza formal de la odontología como carrera universitaria. Este hecho marcó el inicio de la profesionalización real del ejercicio dental en el país.
Antes de esa etapa académica, muchos procedimientos dentales eran realizados por personas sin formación universitaria formal. Las extracciones eran el tratamiento más común, y la prevención prácticamente no existía como concepto estructurado. Con la apertura de la carrera universitaria, comenzaron a formarse los primeros cirujanos dentistas dominicanos con base científica y clínica.
Entre los primeros graduados de la carrera de odontología en el país se encuentran profesionales que sentaron las bases de la práctica organizada y ética. Estos pioneros no solo ejercieron la clínica, sino que también impulsaron la creación de gremios, reglamentos y normas que fortalecieron la profesión. Con el tiempo, surgieron instituciones como el Colegio Dominicano de Odontólogos (CDO), que ha sido clave en la regulación y defensa del ejercicio profesional.
A lo largo de las décadas, la odontología dominicana fue ampliando su alcance. Se incorporaron especialidades como ortodoncia, endodoncia, periodoncia y cirugía bucal. La visión pasó de “sacar un diente que duele” a conservar piezas dentales, rehabilitar sonrisas y prevenir enfermedades.
Un aspecto importante en esta evolución ha sido la creciente participación de la mujer en la odontología. Si bien en los primeros años la matrícula era predominantemente masculina, con el paso del tiempo las mujeres comenzaron a ocupar espacios como estudiantes, docentes universitarias, investigadoras y líderes de clínicas y organizaciones profesionales. Hoy, una gran parte de los nuevos egresados de odontología en el país son mujeres.
Otro hito relevante fue la implementación del Sistema Dominicano de Seguridad Social mediante la Ley 87-01. Esto permitió que más ciudadanos tuvieran acceso a servicios odontológicos a través de las ARS, ampliando la cobertura y promoviendo una cultura de atención más organizada.
En las últimas décadas, la odontología en la República Dominicana ha experimentado una transformación tecnológica notable. Hoy hablamos de diagnósticos más precisos, tratamientos menos invasivos y resultados más predecibles.
Pero quizás la pincelada más importante en esta historia es el cambio de mentalidad: la prevención. La educación en higiene oral, las campañas escolares, las jornadas comunitarias y la orientación constante han ayudado a que cada vez más personas comprendan que la salud bucal no es un lujo, sino parte fundamental de la salud general.
Mirar estas pinceladas históricas nos permite valorar cuánto hemos avanzado como país. De prácticas rudimentarias, el barbero dentista, hemos pasado a una odontología moderna, ética y respaldada por la ciencia.
En este mes de la Independencia Nacional, reconocer la evolución de nuestra odontología también es celebrar el compromiso de generaciones de profesionales que han trabajado para que los dominicanos puedan sonreír con salud y confianza.
La historia continúa escribiéndose cada día, en cada consulta donde la ética, la preparación académica y la tecnología se ponen al servicio del paciente.