Reflexión
¿Quiénes destruyeron la ONU?

Retrato
Hace décadas leí un pequeño libro sobre corrupción en la ONU, que refería cómo una serie de burócratas y pseudo-intelectuales se había apropiado de esa institución. Confieso que me parecía una exageración y una estigmatización un tanto inmerecidas. Personalmente, había vivido la época en que cada vez que algo impropio pasaba en este país y otros de Latinoamérica y del mundo, lo primero que nos llegaba a la mente era llamar a la ONU. Incluso a la OEA y otros organismos a los cuales solíamos mirar con bastante respeto.
Algo similar ocurría con la USAID, y otras entidades del gobierno de los EUA, que eran respetadas y anheladas por diversos sectores de nuestros países.
La historia y las circunstancias cambiaron significativamente.
Si buscáramos antecedentes de estas entidades, probablemente tendríamos que ir a los acuerdos de paz miles de años atrás y a nuestra historia, y mirar desde el Sermón de Aviento, Fray Antón de Montesinos, el padre de Las Casas, y todas las leyes y edictos de la reina Isabel de Castilla en pro del respeto a los aborígenes, que fueron luego la base de la proclamación de los derechos humanos.
En siglos recientes, esta historia tiene mucho que ver con las estrategias de los migrantes judíos para lograr acogida y respeto en países occidentales. Lo que se asocia también con las élites “liberales y bohemias” que desde París repartían nuevas ideas enriquecedoras del espíritu humano, y especialmente sobre la convivencia y la tolerancia, así como sobre modas y vicios, incredulidad y ateísmo.
Mediante normas universales correctas y de buen vivir se desarrollaron muchos organismos para edificar la justicia social, rescatando y privilegiando a minorías étnicas y sociales; las universidades facilitaron becas y cargos de importancia a gente de países en desventaja y no pocos ex socialistas de nuestra región pasaron de ser objeto de persecución y acoso a miembros importantes de organismos estadounidenses, internacionales, multinacionales, llegando también con frecuencia a altos cargos.
Muchos haitianos de élite accedieron con naturalidad lingüística y cultural, con facilidades de minoría a esos organismos. Produciéndose inmediata asociación con las demás víctimas de gobiernos y élites del capitalismo y del propio socialismo.
Al resto de los ciudadanos les parecía de toda justicia, sin pensar jamás que allí, con la autoridad y la legitimidad de esos organismos, se estaban organizando movimientos de protesta y de enfrentamientos globalizados que desafiaban las propias constituciones y buenas costumbres de los países miembros, con la supuesta aprobación de políticos y pensadores, quienes jamás concibieron que esos movimientos y corrientes de opinión tenían una mezcla de “arroz con mango” que nos daría mucha resaca y malestar para el resto de los días.
EUA y otros países del continente y del mundo han visto sacudirse sus bases institucionales, forzados a serias y escandalosas confrontaciones, llegando a ser víctimas de jugadas que, pareciendo legítimas a muchos, amenazan la paz y la estabilidad mundial.
Lamentable o afortunadamente, a los promotores de esta anomia se les olvidó que son sus propias víctimas quienes pagan sus nóminas.