Guardianes de la verdad Opinión

¡Adelante RD!

Reconozcámonos en tantos avances reales

Los históricos tapones del Km. 9, desde ayer abriéndose por completo al tránsito expreso’

Monorriel de Santo Domingo

Monorriel de Santo Domingo

Creado:

Actualizado:

Cuando desde este lunes millones de dominicanos emprendan el camino hacia distintos destinos del territorio nacional -en el recogimiento y asueto de Semana Santa- muchos encontrarán un país diferente al que conocían.

Los cambios en la infraestructura vial y otros signos de bienestar con que se reconocerán son evidentes y significativos.

A través de la expansión de vías ferroviarias, teleféricos, corredores de autobuses y la integración tecnológica, la actual administración gubernamental está reduciendo los tiempos de desplazamiento, descongestionando las arterias principales y abaratando los costos diarios de transporte para miles de familias.

El resultado se traduce en algo más valioso que el asfalto mismo: más tiempo en familia, mayores oportunidades de empleo, mejor acceso a servicios esenciales y ciudades más sostenibles, tanto en el Gran Santo Domingo como en Santiago.

Los históricos tapones del Km. 9, desde ayer abriéndose por completo al tránsito expreso’, tras el retiro de un viejo paso peatonal; Pintura y la avenida República de Colombia donde los usuarios sienten estar frente a un antes y un después.

Acaba de ser inaugurada oficialmente la Avenida Ecológica, una vía expreso que bordea Santo Domingo Este, conectando la avenida Charles de Gaulle con el Puerto de Caucedo y la Autopista Las Américas. Con 22.5 kilómetros de extensión y cuatro carriles, esta vía atraviesa el eje este-oeste del municipio y enlaza además con la Autopista de Samaná (Juan Pablo II).

Desde Santo Domingo Este hacia el Distrito Nacional se proyecta también el Monorriel de Santo Domingo, cuya licitación acaba de ser anunciada. En su primera etapa, el trazado comprende 10.5 kilómetros y 12 estaciones, desde la avenida Charles de Gaulle hasta el Centro Olímpico, con conexión a las Líneas 1 y 2 del Metro. El sistema servirá a más de un millón de habitantes y atenderá una demanda inicial de 12,500 pasajeros por hora por sentido en su tramo más cargado, equivalente a 306,000 pasajeros diarios.

Un país que se reconoce a sí mismo

Cuando ahora en Semana Santa esos millones de viajeros recorran los caminos de la patria, muchos lo harán en vehículos nuevos o casi nuevos que hoy vemos por doquier. Se encontrarán en posadas, estaciones de combustible y paradas de ruta, bien vestidos, con calzado de calidad y buenas prendas. Muchos, además, se reconocerán cargando kilos de más —señal inequívoca de una clase media que no conoce el hambre, pues según la FAO nuestros problemas de alimentación son de obesidad y sobrepeso.

Se reconocerán con entusiasmo circulando por las carreteras que el país ha construido a lo largo de tres décadas, con especial énfasis en la gestión del presidente Luis Abinader, bajo cuya administración se han construido, reconstruido o ampliado más de 2,300 vías en todo el territorio nacional, una parte de las cuales el mandatario presentó en su rendición de cuentas del pasado 27 de febrero.

Como señala la socióloga Rosario Espinal, la clase media dominicana "en los últimos 50 años ha crecido significativamente, conforme se observa en las estadísticas y la simple observación del crecimiento de los barrios de capas medias y la masa vehicular en que se transporta".

Los números lo confirman: entre 2012 y 2017, la clase media pasó del 22.6% al 30% de la población; en 2019 alcanzó el 37.7%, y en 2024 rozó el 46%. Sin ignorar las limitaciones socioeconómicas que aún persisten en sectores vulnerables, la reducción de la pobreza y la expansión de la clase media constituyen un fenómeno sostenido y verificable.

Más allá del debate político

El crecimiento de la clase media es ostensible incluso por encima de las controversias políticas. Lo evidencian el dinamismo del sector financiero, la actividad inmobiliaria y el consumo sostenido de bienes y servicios.

Ahora mismo hay en las redes promotores del desarrollo inmobiliario vendiendo obras por miles de millones de dólares y pesos en todo el país, especialmente en las ciudades más grandes.

Pero casi en la totalidad de los pueblos de provincia que hace cinco décadas eran villorrios con una sola avenida principal rodeada de calles de tierra son hoy activos centros urbanos, con modernos centros comerciales, residenciales de lujo y, en muchos casos, un creciente desarrollo vertical.

En Santo Domingo y Santiago, en las zonas más céntricas, las casas de antaño ceden su lugar a torres de apartamentos donde antes había uno o dos vehículos y hoy hay decenas, pues cada unidad alberga dos o tres carros, yipetas o camionetas.

El caso más notable es el de Santo Domingo Este, que según el último censo de 2022 supera el millón de habitantes. Quien no lo haya visitado en diez o quince años quedará asombrado ante la proliferación de zonas residenciales, torres de apartamentos en construcción y consolidadas, centros comerciales, franquicias locales e internacionales, industrias y centros educativos de todos los niveles.

No es casualidad que precisamente allí haya comenzado la construcción del City Center by Lady Lee, destinado a convertirse en el centro comercial más grande de la República Dominicana. Ubicado en la intersección de la Autopista Las Américas y la avenida Charles de Gaulle, el megaproyecto supone una inversión de 700 millones de dólares, 200,000 metros cuadrados de superficie, más de 400 tiendas, un hotel AC Marriott, torres residenciales y amplias áreas de entretenimiento. Una obra que, en muchos sentidos, es el reflejo de un país que avanza.

Hay un hito fundamental que dispara el desarrollo de todo el país que son las alianzas público-privadas lideradas por el presidente Abinader que está convirtiendo a Pedernales, Manzanillo y Miches nuevos polos de desarrollo.

Los datos de la realidad nos muestran un país que avanza y se desarrolla, pese al pesimismo y falta de fe de algunos, y pese a la tóxica alharaca en redes y medios.

Que Semana Santa sea tiempo bueno para celebrar la vida de Jesús, y para reflexionar sobre nuestro mejor porvenir como nación de Dios.

Sobre el autor
Nelson Marte

Nelson Marte

tracking