Democracia
Rompiendo las reglas del juego
En el caso de la República Dominicana, hemos visto gobiernos tras gobiernos operando bajo las reglas de la corrupción.

Juego
Al romper las reglas del juego enviamos dos posibles mensajes. El primero tiene que ver con generar orden y prosperidad en el Estado dominicano. El segundo escenario provoca lo opuesto: la desnaturalización y ruptura de un sistema que, en teoría, debería funcionar bien, pero que termina siendo manipulado por ambiciones personales y resentimientos sociales.
A lo largo de la historia hemos visto líderes que rompieron las reglas del juego usando la fuerza y el poder de su imperio. Recordemos a Napoleón Bonaparte, quien disolvió el gobierno republicano y decidió convertirse en cónsul vitalicio, hasta que su ambición lo llevó a proclamarse emperador de Francia. De igual manera, Adolf Hitler transformó una democracia en una dictadura.
En América Latina también hemos sido testigos de procesos similares. Países como Cuba, Venezuela y Argentina han experimentado momentos en los que líderes, cargados de sueños egocéntricos, se levantaron para construir regímenes autoritarios, rompiendo las reglas de la democracia y de la libertad.
En el caso de la República Dominicana, hemos visto gobiernos tras gobiernos operando bajo las reglas de la corrupción, hasta el punto de que las reglas del juego parecen estar claras: “No se puede hacer política si no eres corrupto”. Y es precisamente en ese contexto caótico —y a veces incluso justificado por la costumbre— donde necesitamos un líder que se levante con determinación y con una brújula cargada de coraje, capaz de liberarnos de esas reglas que solo han generado corrupción institucionalizada, aumento de la pobreza e inseguridad ciudadana.
Voy a escribir esto sabiendo que puedo ser percibido como seguidor de un partido o de un líder. Sin embargo, no escribo para entretener; escribo para provocar reflexión y transformación integral.
La pregunta es la siguiente: ¿qué pasó con Guillermo Moreno, quien intentó cambiar las reglas del juego desde una plataforma diferente a la tradicional? Guillermo Moreno, conocido por su discurso y práctica anticorrupción y de fortalecimiento institucional. Recuerdo a muchas personas decir que Moreno es demasiado serio, que debería ser más flexible; que debía esperar, que su tiempo aún no había llegado y más justificación producto de una miopía socio espiritual y política.
La otra pregunta es: ¿qué está pasando con el doctor Roque Espaillat? ¿Acaso no llama la atención que haya sido confrontado con temas familiares justamente durante el período de campaña electoral? Lo que sí he notado de Roque es su mensaje directo, su discurso consistente y su estilo pragmático. En cierta forma, Roque Espaillat se proyecta como alguien dispuesto a romper las reglas del juego.
Puedo hablar “casi” con objetividad. No estoy buscando que gane un partido como si esto fuera un juego de béisbol. Lo que busco es que un día, en nuestra bella República Dominicana, se produzca no solo un cambio de partido, sino algo más profundo: que se rompan las reglas del juego que han perpetuado los mismos vicios.
Y entonces surgen las últimas preguntas:
¿Quién tiene realmente la capacidad para romper las reglas del juego turbio? ¿Cómo el pueblo discernirá quién es? ¿Qué es lo que nos limita a no pasar de lo mismo a lo diferente y que eso diferente pueda generar un período de oro?
Si queremos ver una República Dominicana realmente transformada debemos romper las reglas del juego.