Guardianes de la verdad Opinión

Costumbres

De siervo de luz a señor de la oscuridad

Los mitos, las fabulas y los cuentos infantiles siguen siendo instrumentos de conocimiento y educación, de creación y reforzamiento de costumbres y valores.

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Los mitos, las fabulas y los cuentos infantiles siguen siendo instrumentos de conocimiento y educación, de creación y reforzamiento de costumbres y valores.

Las leyendas e historias relacionadas a nuestra raza y cultura son de enorme valor para el desarrollo de la conciencia ciudadana y la personalidad social, y contribuyen a la realización de los proyectos sociales y económicos que aseguran el Plan de Nación, el cual es vital organizar el presente con visión de futuro.

Ningún niño que no haya jugado muchas partidas de “nosotros contra ellos” sepa capaz de valorar e imitar a nuestros héroes, ni le será fácil diferenciar amigos de enemigos. El mito de Lucifer sigue siendo ilustrativo, porque no es poco lo que se puede aprender acerca de lo que le guarda el destino a alguien que prefiere con prepotencia de ser el ángel favorito a el más despreciado; tan solo por no aprender a manejar su ego inflable mediante la ambición y la “auto comprensión heroica”, cosas tan de moda en estos días. L a actual humanidad padece, al mismo tiempo, el síndrome de Narciso y del de Dorian Grey, ensimismados en la contemplación de nuestros propios éxitos, y de nuestra gran inteligencia e inteligencia como especie. Lo peor es nuestra autocontemplación y autovaloración desordenadas, junto con la carencia de criterios de auto ponderación, y de mecanismos auto control.

Resultando que la subestimación es tan dañina como la sobreestimación, pero lo que vemos a diario, a todos los niveles de edad y de clase social, es un predominio a la valoración del otro y de sí mismo a partir de los símbolos de estatus: ropa, utensilios, comestibles y miles de otros elementos diferenciadores y de valoración social y propia. Objetos y símbolos que operan como apertrechamiento y aprovisionamiento para la lucha por el ascenso y la búsqueda y conservación de estatus.

Uno de los peligros mayores de estos procesos psicosociales consiste en que en la medida en que un individuo falla en obtener y mantener los elementos de autocomplacencia, autovaloración y estatus perseguidos (ya detentados o tan solo ostentados) se entra en crisis de ansiedad y en desordenadas luchas de reconquista, o peor, se entra en procesos de autoengaño y de autocomplacencia, incluidas la masturbación física. Y la mental o simbólica.

Que consecuentemente llevan a formas de enajenación y a conductas agresivas y autodestructivas.

El alcoholismo, las drogas y el auto aislamiento son formas muy conocidas, pero hay una gran cantidad de conductas y patrones de adaptación a estas circunstancias que emergen como novedades socio psicopáticas día por día.

A Satanás nunca le ha sido fácil acomodarse a su rol y estatus de perdedor. Como no lo es para nadie que aún en similares condiciones mantenga una buena dosis de poder, especialmente porque el mundo está lleno de individuos prestos a alistarse en esas fuerzas “subvertidoras” del orden. La lucha más fuerte de la humanidad actual posiblemente sea esa. Que sigue siendo el mismísimo problema del ego y el pecado.

Sobre el autor
Rafael Acevedo

Rafael Acevedo

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