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Economía 

El sol y el viento son nuestros, el petróleo no

Desde principios de la década de 1970, el mundo ha sufrido en varios momentos las consecuencias negativas del aumento exorbitante del precio del petróleo. Siempre ha sido por razones políticas que derivan en crisis económicas y miseria para muchos, unos pocos se enriquecen

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Desde principios de la década de 1970, el mundo ha sufrido en varios momentos las consecuencias negativas del aumento exorbitante del precio del petróleo. Siempre ha sido por razones políticas que derivan en crisis económicas y miseria para muchos, unos pocos se enriquecen. Hace 50 años, la energía renovable no estaba de moda ni existía el conocimiento suficiente para desarrollarla con efectividad. Para la década de 1990, el cambio climático y el calentamiento global (más que el precio del petróleo), motivaron un cambio hacia la energía renovable. Durante todo este tiempo, los dueños del petróleo (países y compañías) han intentado impedir que la humanidad cambie rápidamente hacia la energía renovable. No quieren perder negocios.

Y, al mantener una matriz fundamentalmente de combustibles fósiles, el mundo sigue sosteniendo regímenes autoritarios (muchos países petroleros tienen monarquías o dictaduras), empeorando el calentamiento global, y siendo rehén de los países con combustibles fósiles.

La República Dominicana es pequeñita y no tiene capacidad de incidir en lo que ocurre en el mundo, pero sí en lo que sucede dentro de sus fronteras.

Por tanto, el Gobierno dominicano debe asumir la decisión firme de impulsar políticas públicas que favorezcan la sostenibilidad ecológica y la seguridad energética. En los últimos años, la República Dominicana ha aumentado su producción de energía renovable. ¡Fabuloso! Se estima que alrededor de un 25% de la generación eléctrica dominicana es de fuentes renovables: solar, eólica, hidroeléctrica y biomasa. Pero con los adelantos tecnológicos que existen, y la abundancia de sol y viento en esta isla, la República Dominicana debería estar generando ya un mayor porcentaje de su energía de fuentes renovables. Países pequeños de nuestra región como Costa Rica y Uruguay generan el 100% de la electricidad con energía renovable. Son dignos de imitar. Este cambio es fundamental para la protección del medio ambiente, la estabilidad de la economía nacional y la sostenibilidad del país. El Gobierno debe ofrecer los incentivos necesarios para acelerar el proceso de generación eléctrica de fuentes renovables, y el sector empresarial debe comprometerse a expandir la matriz. El problema eléctrico en la República Dominicana es histórico y crónico, en particular, por las pérdidas en la transmisión, el robo (no pago) de la electricidad y la dependencia excesiva de combustibles fósiles que el país no tiene. La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán podría generar una crisis mundial, donde unos sean afectados por la destrucción militar, y otros por el aumento del precio del petróleo.

Aún si el conflicto armado se resolviera rápidamente, para la República Dominicana es fundamental moverse con rapidez hacia una matriz eléctrica más autónoma y sostenible, y hacer más eficiente la distribución. No sigamos desperdiciando tanto sol y viento. ¡Nos llega gratis!

Utilicémoslo como una fuente clave para apoyar la economía, proteger el medio ambiente, ser autosuficientes y tener en este pedazo de isla tropical un modelo de desarrollo sostenible y eficiente. Seamos un ejemplo de lo que es posible hacer con determinación.

El sol y el viento son nuestros, el petróleo no.

Sobre el autor
Rosario Espinal

Rosario Espinal

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