No es para tanto
No es para tanto.- La propuesta, que hay que asumir animada de la mejor de las intenciones, ya está en el aire y debe ser ponderada por los partidos políticos, pero más allá o más acá de la acogida que pueda llegar a tener debo decir desde esta esquina que para eso no hace falta ningún pacto, y mucho menos de carácter nacional. Estoy hablando de la idea lanzada ayer por el dirigente de la Fuerza del Pueblo Roberto Rosario, expresidente de la Junta Central Electoral, quien abogó por un gran pacto, que involucre a toda la nación y sus instituciones, para evitar que el narcotráfico siga permeando el Estado dominicano y los partidos políticos como viene ocurriendo desde hace tiempo.
“No hay duda que el Estado y los partidos políticos han sido permeados, han sido infiltrados por el crimen organizado, y sobre todo el lavado de activos y el narcotráfico.” Nada que no sepamos de sobra, en realidad, y que no pasó de un día para otro, como quieren hacernos creer algunos políticos que hoy critican la gran cantidad de diputados y regidores pertenecientes al partido oficialista vinculados con el narcotráfico.
La dirigencia del partido de gobierno ha querido poner distancia de esas acusaciones, desentenderse del hecho de que ya son cinco los casos de diputados y regidores requeridos en extradición por las autoridades antidrogas de Estados Unidos, pero al postularlos en su boleta y ofertar sus candidaturas al electorado asumió una responsabilidad de la que no puede deshacerse con tanta facilidad, ya que su obligación era indagar a fondo su historial y pedigrí.
El PRM y su dirigencia no necesitan firmar un pacto con nadie para decidirse a mejorar sus filtros y controles internos para evitar que por debajo de la mesa se cuelen los narcotraficantes disfrazados de mansas ovejas, pero realmente debe querer hacerlo, poner empeño y voluntad para decirle no a su dinero sucio. Y para eso, insisto, no hace falta involucrar al país entero, como propone el expresidente de la JCE y dirigente de la Fuerza del Pueblo Roberto Rosario.