Guardianes de la verdad Opinión

Más que un grupo

La Tertulia, una entidad filosófica intelectual que reflexiona sobre la vida misma (1 de 2)

Bruno Rosario Méndez, un incansable trabajador ha tomado muy en serio sus responsabilidades dentro del mismo.

La foto muestra a un considerable número de tertulianos, reunidos en Santiago, en la residencia de Pedro Domínguez Brito.

La foto muestra a un considerable número de tertulianos, reunidos en Santiago, en la residencia de Pedro Domínguez Brito.

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No recuerdo como llegué (o) a la pandilla (como diría el escritor René del Risco y Bermúdez, en su muy celebrado cuento, “Ahora que vuelvo Ton”, refiriéndose a su citado amigo de infancia). Lo que sí he sabido durante estos más de 2 años y medio que he permanecido en dicho grupo, es que, dentro de la Tertulia he cultivado buenos amigos; y lo mas importantes, es que también he aprendido mucho sobre diversos temas que con anterioridad me eran ajenos.

Es La Tertulia un grupo de wassattpp. Pero no es cualquier grupo de wassattp. Es una tropa entrenada para el debate de las ideas, en donde y desde la tranquilidad de nuestros hogares y más allá, cada uno de los que interactuamos nos descubrimos a través de exposiciones de temas de suma relevancia para el conglomerado.

Como en un grupo de esta naturaleza existen también sus desavenencias. Dentro del mismo se producen de manera ocasionales los constantes los dimes y diretes, muy comunes en donde y como es lógico, hay quienes intentan imponer sus criterios en base a su “finos y suculentos” conocimientos. Esa es La Tertulia.

Bruno Rosario Méndez, reputado medico neurólogo de origen mocano, hijo del incansable trabajador literario, Bruno Rosario Candelier, quien preside la Academia Dominicana de la Lengua, ha hecho de este grupo, la guarida perfecta de quienes a través de las sanas discusiones buscamos cada día algo más que las simples disputas a través de las anchas avenidas del ciberespacio.

Allí convergen ideas que de forma esporádicas son expuestas, a veces un tanto formal y otras tantas simplemente dándole rienda suelta a la muda inteligencia de nuestros dedos en el teclado, ya sea en la pc o en la pantalla de nuestros celulares.

La importancia de La Tertulia no reside en la cantidad de sus miembros (que creo que pasamos de los 200), los cuales y desde localidades distantes, tales como Santiago, Moca, Santo Domingo, Salcedo, New York y otras latitudes en donde el mismo Bruno a creído que hay personas digna de pertenecer al mismo, no, su importancia radica en el interés mostrado en cada uno de sus miembros de los que allí interactuamos, en los encuentros con personalidades que se llevan a cabo, en las presentaciones de libros, en las charlas y conferencias; en fin, en ese vaivén de actividades que enriquecen nuestro intelecto, al tiempo que se descubren nuestras potencialidades; ahí radica la verdadera importancia de La Tertulia.

Los temas más recurrentes en dicho grupo cibernético son de índoles cristiano-religioso, dentro de los cuales me inscribo, pues como ferviente defensor y seguidor del Maestro de Galilea (Jesús) asumo la defensa de la Salvación del ser humano como materia suprema en cada uno de los debates que se plantean.

También se discute sobre política, geopolítica, música, ciencia, medio ambiente, la vida después de la vida, la vida fuera del planeta tierra, farándula (aunque aquí no tanto), y una diversidad de temas que son de gran relevancia para el desarrollo humano.

Como en todo conglomerado de esta naturaleza, en La Tertulia hay personas versadas en cada uno de estos temas, que hablan con propiedad, ofrecen datos y establecen reflexiones muy juiciosas que quienes buscamos aprender de cada cosa el mismo se convierte en todo un manantial de conocimientos.

Ojalá, y que al leer estas reflexiones sobre la importancia de grupos que promueven la filosofía la ciencia, la cultura, la política y más, algunos se animen y también en ciertas demarcaciones del país se formen grupos de esta naturaleza, y tal vez a lo mejor un día, exista la posibilidad de reunirnos en un gran escenario, en donde prime el conocimiento, el respeto y la empatía dentro de un mundo que cada vez más necesita de entes pensantes, como los hay a borbotones en La Tertulia.

Sobre el autor
RAFAEL SANTOS

RAFAEL SANTOS

Periodista con experienciadesde hace más de 29 años. Nuestro fuerte principal son los temas que tienen que ver con las diversas problemáticas sociales del país y el análisis político, así como las reflexiones críticas sobre libros que tengan que ver con los temas planteados en líneas anteriores, con énfasis además en la novela y el cuento. Con maestría en Ciencias Políticas y Políticas Públicas egresado de la UASD y con más de 15 Diplomados que tienen que ver con la Comunicación política y la Imagen política, entre otros.

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