Estados Unidos
Trump, la doctrina Monroe y la frontera imperial

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Las tensiones entre los Estados Unidos y Venezuela han llegado tan lejos, y en cierta medida con la Colombia de Gustavo Petro, que en plena temporada navideña el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tuvo que celebrar una reunión de emergencia, a solicitud de Caracas, por la cada vez mayor presión estadounidense, con el despliegue militar en las cercanías de las costas venezolanas y el haber confiscado dos buques con crudo del país caribeño.
El representante de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, expresó en la reunión que Estados Unidos quiere imponer una colonia en Venezuela al bloquear los petroleros sancionados que entran y salen del país sudamericano. “Se trata de un crimen de agresión con el que el mandatario (Donald Trump) pretende regresar el reloj de la historia 200 años para imponer una colonia en Venezuela”, afirmó.
Ya el 17 de diciembre, el presidente Trump había afirmado que Venezuela le quitó los derechos petroleros a la empresas estadounidenses e insistió en que los quiere de vuelta.
Tanto en el Consejo de Seguridad de la ONU como en todo el proceso del conflicto Estados Unidos-Venezuela, Rusia y China han expresado el derecho del pueblo venezolano a defender su soberanía y autodeterminación. En este contexto, los Estados Unidos anunció formalmente, a principios de diciembre pasado lo que ya se ha estado expresando en la práctica de la administración Trump: la estrategia de política exterior y seguridad nacional, definida en lo esencial como el regreso a la doctrina Monroe.
Todo ello confirma la vigencia de la definición de Juan Bosch sobre el Caribe, expuesta en el libro De Cristóbal Colón a Fidel Castro: el Caribe, frontera imperial:
“El Caribe está entre los lugares de la Tierra que han sido destinados por su posición geográfica y su naturaleza privilegiada para ser fronteras de dos o más imperios. Ese destino lo ha hecho objeto de la codicia de los poderes más grandes de Occidente y teatro de la violencia desatada entre ellos.(…).
“La historia del Caribe es la historia de las luchas de los imperios contra los pueblos de la región para arrebatarles sus ricas tierras; es también la historia de los imperios, unos contra otros, para arrebatarse porciones de los que cada uno de ellos había conquistado; y es por último la historia de los pueblos del Caribe para libertarse de sus amos imperiales.
“Si no se estudia la historia del Caribe a partir de este criterio no será fácil comprender por qué ese mar americano ha tenido y tiene tanta importancia en el juego de la política mundial: por qué en esa región no ha habido paz durante siglos y por qué no va a haberla mientras no desaparezcan las condiciones que han provocado el desasosiego”.
Así, el hecho de que las potencias europeas de las primeras décadas del siglo XIX tomaran la decisión de mantener su continente y a América seguros y en paz luego de sus triunfos sobre Napoleón, hizo posible que los Estados Unidos expresaran formalmente sus tesis relacionadas con lo que había sido su práctica: el expansionismo.
Les impactó sobremanera que el zar Alejandro I de Rusia propusiera llevar a cabo una “Santa Alianza” contra lo que consideraba los demonios que creían en los principios de la libertad y el republicanismo. Los primeros efectos de esa política recayeron sobre España: ante la revolución de 1820, que habría de desembocar en una monarquía liberal, las potencias europeas convinieron en 1822 en que Francia enviara un ejército que sofocara los proyectos liberales españoles: mandaron los llamados Cien Mil hijos de San Luis que derrotaron ese intento de revolución democrático-burguesa.
La respuesta estadounidense no se haría esperar. Inglaterra planteaba que ella y Estados Unidos actuaran en común acuerdo ante la postura de las demás potencias europeas, lo cual fue corroborado por los ex presidentes Thomas Jefferson y James Madison. Sin embargo, John Quincy Adams se opuso a hacer declaración conjunta con Gran Bretaña, al considerar que ello tendía a disminuir la imagen de su país ante la opinión pública mundial.