Un día cualquiera puede ser el Gran Día…

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“Soy consciente de aquellas vidas enterradas que pugnan por salir a través de mí para expresarse”.
Marge Piercy
Hasta hace unas semanas, estaba convencida de que TODO estaba bien conmigo. Soy una mujer saludable, amable, inteligente, soñadora, sensata, creativa, y serenamente apasionada, que tiene una hermosa familia, vive en una casa que le gusta, y se sostiene de un trabajo que llena su vida de sentido. A veces, en el fondo de mí se agitaban los ecos de unos suaves susurros que apenas escuchaba, una mezcla de voces quedas muy parecidas a los rezos de las ancianas en el Angelum de las 6, pero como no me perturbaban -y tampoco las entendía- seguía en lo mío.
Estoy convencida de que la vida siempre es generosa. Sin saber claramente por qué, hace un par de años empecé a tomarme fotografías. Siempre había evitado ser retratada, y de pronto algo en mi interior me empujaba a dejar un rastro con imágenes: yo acabada de levantar, mientras trabajaba en la computadora, o cuando me maquillaba y vestía para juntarme con los amigos. No me daba cuenta que las que habitan en mí no renunciaban a su tarea de comunicarse conmigo.
En su libro “hacia el alma esencial”, la escritora Sarah Ban Breathnach expresa que una fotografía no solo vale más que mil palabra, sino que corresponde al equivalente del más profundo test junguiano de la personalidad. A veces, veía mis imágenes, y muchas diferentes “yo” aparecían con miradas amorosas, retadoras, cuestionadoras, inquietas, y hambrientas de aventuras, y las abandonaba rápidamente antes de escuchar sus mensajes.
Tal vez, igual que a mi te enseñaron que mirarnos a nosotros mismos es narcisismo. No me daba cuenta, pero estaba en un bucle de lealtad al clan,que no me dejaba darme cuenta que empezaba a recorrer el peligroso camino de perderme a mí misma.
Hace un par de meses, decidí ir a un intensivo de Constelaciones Sistémicas, que se celebró en Acapulco a finales de octubre. Me motivó la interesante cartelera de maestros que facilitarían los talleres: Daan Van Kampenhout (Holanda), Jutta Ten Herkel (Reino Unido), Hedy Leitner Diehl (Alemania), Cecilio FernándezRegojo (Portugal), Victoria Sneh Schnabel (Alemania), Maa Parvathi Nath (India), y Carola Castillo (Venezuela), la maestra que me introdujo al mundo de las constelaciones familiares.
Nagarjuna, uno de los maestros con más influencia en el budismo Mahayana dice; ‘Siempre he sabido que al final emprendería este camino, pero ayer no sabía que sería hoy”. En realidad, cuando “elegí” ir al intensivo no me di cuenta que aceptaba la invitación que me extendía mi propia alma.La frase zot Jukat haTorá, literalmente se traduce como: “esta es la ley de la Torá”. La Torá es uno de los libros sagrados del judaísmo. Otro es el Talmud.
Onkelos, el gran traductor del texto original (hebreo) al arameo, dice que las palabras Jukat haTorá se traducen al arameo como gzeirá teoraytá. La palabra gzeirá significa “extirpar”. Así, lo que esta frase nos dice es que la Torá es un camino para “extirpar” el dolor, y poder contener la fuerza para crear milagros en nuestras vidas. El Talmud, dice que la energía de grupo genera un campo que hace que los milagros se precipiten de una forma muy rápida. La razón es que la mayoría de la gente, cree más en otro que sí misma.
Mi “razón” de ir a Acapulco era conocer el trabajo de Daan Van Kampenhout, una singular combinación de chamanismo con constelaciones familiares, que tiene el color de la tradición de su propia familia (judía). Con frecuencia, a fin de que el plan se cumpla, la vida usa aliados. Así, esas motivaciones “exteriores” sirven como señuelos para que traguemos la carnada, y salgamos al encuentro con nosotros mismos.
Uno de los precios que pagamos al crecer es la contención para sostener los propios procesos. Poco a poco se van disminuyendo los espacios para las quejas, las culpas, los berrinches, los juicios, y las críticas. Este tramo del camino es solitario, y corremos el riesgo de quedarnos aislados. Nancy Thayer, autora del libro “confesiones de familia” dice: “Nunca es demasiado tarde –ni en la ficción ni en la vida- para una revisión”.
Este intensivo funciona como un encuentro en el que directores de centros, maestros, terapeutas, y personas comprometidas con la vision sistémica, se reunen en un espacio seguro a compartir procesos,hacer revisiones de casos, y recibir recursos para continuar con la tarea. La mayor responsabilidad que tenemos es cuidarnos a nosotros mismos.
Aunque al principio no lo vi así, fui guiada al lugar idóneo para contactar con las fuerzas que se generancuando sumamos intenciones, y recordar el enorme poder al que accesamos por medio de los rezos, los rituales, las manos sostenidas en un círculo, al iniciar la jornada meditando, encontrándonos con el silencio, la honra y la entrega. Si,confieso que estoy profundamente removida, y a la vez me siento más viva, presente y sostenida. Sé que es un poco difícil de comprender.
Las palabras son insuficientes para relatar las experiencias vividas desde el corazón. Pero te puedo decir que Acapulco fue el lugar escogido por la providencia, para que pudiera escuchar “mis voces internas”. Ellas me hablaron por medio de paisajes, frases, movimientos, intervenciones, ejercicios y rituales sistémicos.
Aunque cada año elijo algún intensivo para actualizar mis conocimientos, y compartir con los colegas ¡este fue diferente! Cada maestro se dio por completo, y no solo profesionalmente, mostrando y compartiendo lo que han hecho para llegar a donde están. Ese nivel de entrega trasciende los límites que impone la materia. Los dias van pasando, y los movimientos de “darme cuenta” continúan. Numerosas respuestas llegan en forma de sueños, conversaciones, correos, o mensajes de facebook.
El escritor y periodista estadounidense Mark Twain dijo: “Si es un milagro, cualquier testimonio es suficiente, pero si es un hecho, es necesario probarlo”. Casi un centenar de personas experienciaron que cuando estamos en un grupo, del tipo que participé en el intensivo, se genera un semillero de milagros. La razón poco tiene que ver con el nivel de espiritualidad, la sabiduría, la larga experiencia, o la conexión con la fuente. Más bien, tiene que ver con la apertura de corazón de personas que están dispuestas a entregarse, para atraer bendiciones en la vida de otros.
A ti, te digo que agradezco de corazón que leas las reflexiones de este diario de una libélula peregrina. Créeme, en muchísimas ocasiones el milagro se despliega ante mis ojos al buscar la manera de compartir mis experiencias contigo.
Te deseo un vuelo tranquilo…que el viento vaya a tu favor, y que llegues con bien a tu destino.