¿Para qué sirve votar por ninguno?

Manuel Cruz

El principal problema que aqueja a los países que han asumido la democracia como sistema político, es que los mismos le han adjudicado un valor absoluto a ese concepto aceptando de golpe y porrazo que su sola enunciación en una constitución prescribe su existencia. Sin embargo, la democracia es una concepción abstracta que no tiene brazos ni piernas y, es un continuo proceso de perfección que se operacionaliza a través de una correcta y sana y aplicación de la ley por parte de las instituciones y los gobernantes. Eso significa, que si una sola institución falla la democracia va a cojear de una pierna.

Golpe a la democracia

Recientemente, la Junta Central Electoral en contubernio con la mayoría de los partidos políticos cambió el “voto por ninguno” por una nueva figura a la que denominó No preferencial. La misma, no solo viene a generar confusión en el electorado sino; que es un concepto que no existe en ningún otro sistema electoral en el mundo. Además, en el país no preferencial es un antónimo del arrastre y es una concepción ajena a la terminología electoral y cultural del pueblo dominicano. Por eso, con ese oprobio la JCE está transfigurando el inicio de una conciencia de disenso político que el pasado 6 de octubre el pueblo manifestó ampliamente en las urnas.

En ese sentido, es inconcebible que no se le haya consultado a quien es titular de ese derecho constitucional y que los actores y los árbitros se hayan adjudicado esa facultad. Asimismo, la JCE viola la constitución cuando invierte recursos del pueblo en una campaña para motivar el voto, y no les informa también a los ciudadanos que tienen la opción de disentir votando por ninguno en franca conculcación del derecho de igualdad.Con ese accionar se puso de manifiesto el aforismo externado por el escritor Italiano Giovanni Panini de que, en estos Estados minusválidos institucionales “los hombres en general, no son sino marionetas maltratadas por un titiritero”.

Cultura electoral

Todos los sistemas electorales aun sean de mayoría simple, de balotaje, proporcional o cualquier otro, tienen como características comunes las concepciones y términos integrados a sus sistemas propios a la cultura vernácula del país que los asume. Por tal razón, figuras como el umbral electoral y el método D’Hond a pesar de que se utilizan en el sistema dominicano nadie los conoce por su lejanía de la jerigonza popular. En virtud de ello, con esta estratagema orquestada entre la JCE y los partidos se pone al desnudo que todavía en el siglo XXI se tiene la idea que las democracias son de partidos y no de instituciones.

De igual forma, con esa acción se está retrotrayendo el sistema anquilosado de democracia representativa, ignorando por completo que hoy en los países verdaderamente democráticos la democracia debe resistir unadefinición al derecho y al revés. Ósea, Poder del pueblo y el pueblo puede concepción que es la que da vida a los plebiscitos, el referéndum y la iniciativa legislativa popular. Por el contrario, en países como el nuestro dónde el sistema es de actores y no de instituciones se parte de la premisa planteada por el actor y escritor estadounidense Gene Hackman de que, nosotros “luchamos por preservar la democracia, no para practicarla.”

El efecto político

La figura del voto en blanco equivalente a ninguno, es una herramienta que existe en varios sistemas electorales. Verbigracia, España, Francia, Ecuador, Colombia, Chile, Argentina, El Salvador etc. Empero, por esa herencia conservadora que adquirimos en la mayoría de ellos los votos en blanco solo tienen efectos para el conteo general. El caso más sui géneris y al que debemos apostar es el de Colombia que lo ha definido como“una expresión política de disentimiento, abstención o inconformidad con efectos políticos”. En consecuencia, la sentencia de la Corte Constitucional No. C-490 del 2011 estableció que en los lugares donde el voto en blanco obtenga mayoría absoluta 50+1 deberán hacerse nuevas elecciones y cambiar los candidatos.

Asimismo, la propia ley permite la inscripción de grupos promotores de este voto con las mismas características de un partido. Por ello, he dicho que en República Dominicana hay que asignarle un valor político a ese voto pues no tiene ningún sentido que miles de ciudadanos hagan largas filas para votar en masa y que ese voto no sirva para nada; aun cuando en decenas de demarcaciones votaron por ninguno por encima de todos los candidatos. Esa inquietud sobre la necesidad de evolucionar la respondió el expresidente de EE.UU. Teddy Roosevelt arguyendo que“una gran democracia debe progresar o pronto dejará de ser o grande o democracia.”