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¿Crimen ecológico? La Laguna de Cabral «muere de sed»
La Laguna de Cabral o Rincón ha pasado de ser uno de los humedales más grandes y ricos en biodiversidad de la República Dominicana a convertirse en un paisaje casi desierto.
El área protegida, ubicada en el valle de Neiba, entre las provincias Independencia y Barahona, agoniza por la falta de agua, según denuncias de comunitarios, provocada por el Consorcio Azucarero Central (CAC). «El consorcio no quiere dar agua para llenar la laguna; la tiene trancada. Eso es lo que tiene más la laguna seca: el consorcio”, aseguró Antonio Méndez. “Ellos las tienen (el agua) regando caña. Nosotros necesitamos que baje agua para la laguna. Esa sequía no es fácil, es una sequía muy grande», agregó Jorge Alberto Alcántara Alcanta.