Clausura
Dos Sinfonías Brillantes: Cierran temporada sinfónica 2025
Los conciertos de la jornada tuvieron como escenario la sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito, del 13 de agosto al 13 de noviembre

José Antonio Molina en el Teatro Nacional.
Luego de escuchar las notas gloriosas de nuestro himno Nacional, dando cierre a la Temporada Sinfónica 2025, bajo la dirección del maestro José Antonio Molina, inicia el concierto con una salutación breve, solemne, triunfal, es la Fanfarria “Novi Tempori” -Del Tiempo Nuevo- del maestro Molina, impresionante pieza en la que las trompetas y los instrumentos de viento metal brillan, transmiten un ambiente festivo, alegre, con paréntesis íntimos de reflexión, concluyendo con una coda triunfal. Magnífico inicio de la gran noche musical. Se escuchan los primeros aplausos.
El programa continuó con la Sinfonía No.7 en La Mayor, Op.92 de Ludwig Van Beethoven. Llamada por Richard Wagner “La apoteosis de la danza, la danza en su esencia suprema”, pero además con esta sinfonía el genio de Bonn, como todo gran artista es reflejo de su tiempo, las campañas contra las invasiones de Napoleón.
Célebre por su energía, el primer movimiento “Poco Sostenuto, Vivace”, en forma de sonata, con ritmo y energía predominante “pone música al cuerpo”. La orquesta bien articulada, en el “Vivace” se escucha un excelente solo del oboe -Dejan Kulenovic-; hasta llegar con las trompas al gran final del movimiento.
El “Allegretto” del segundo movimiento, inicia con un tema expuesto por las cuerdas, luego se van incorporando los demás instrumentos hasta llegar al “tutti” en un “crecendo” voluminoso. De gran energía, el tercer movimiento “Presto”, es un Scherzo, destaca el trío de trompetas brillantes, timbales de gran precisión rítmica y la percusión.
El cuarto movimiento “Allegro con brio” en forma de sonata, es una fiesta rítmica, con un final frenético de energía y júbilo. El director logra con su excelente oído armónico, pautar el ritmo adecuado a cada movimiento, el balance perfecto, la armonía de todo el tejido instrumental, recibiendo finalmente los cálidos aplausos del público.
Luego del intermedio, el programa finaliza con la Sinfonía No.4 en Fa Menor Op.36, del compositor ruso, Piotr I. Chaikovski, sinfonía muy dramática, con contrastes entre sus movimientos, representan la lucha de Chaikovski entre la felicidad y la desesperación.
La introducción del primer movimiento “Andante sotenuto” contiene la semilla de la sinfonía, la idea fundamental en la que se basa todo, es el “fatum”, el destino, “ese poder nefasto que no deja realizar nuestro afán de felicidad; que vigila celosamente para que la paz y la dicha no brillen en un cielo sin nubes”.
Trompas y vientos luego trompetas presentan el tema del destino, motivo recurrente, con una presencia constante; luego las cuerdas inician el primer tema en forma de vals. El segundo tema de carácter melancólico es presentado por el clarinete -Jorge de Jesús Torres Sosa-.
El segundo movimiento “Andantino in modo de canzona” expresa melancolía, es una de las partes más conmovedora de la obra, inicia con un primer tema triste, pero dulce a la vez, presentado por el oboe, luego por los violoncellos y las maderas. El tercer movimiento “Scherzo” es de una instrumentación especial, inicia con un vivo “ostinato” con las cuerdas en “pizzicato” causando una impresión imborrable.
El cuarto movimiento “Finale: Allegro con fuoco”, musicalmente exigente, es una evocación, revela el carácter nacionalista del autor; inspirado en una fiesta campesina, el primer tema abre con fuerza, el segundo tema tiene como base un canto popular ruso, “El Abedul… Hay un árbol alto en mi campo”, representa la alegría, el optimismo, no obstante, reaparece el tema del… Destino. La Sinfonía concluye con un sentimiento de triunfo.
La magnífica interpretación de esta Sinfonía por nuestra Sinfónica, no pudo evitar que tras cada movimiento, en un impulso espontáneo, el público -asiduo a los conciertos- aplaudiera.
La dirección de José Antonio Molina, ajustada, logra el ensamble perfecto de las distintas partes de la orquesta, estableciendo el ritmo qué a la vez, se apodera de él, no solo dirige con batuta en mano, todo su cuerpo es una expresión que marca el tiempo, los acentos precisos.
La calidad de los músicos que componen nuestra Sinfónica y su acertada dirección, la han colocado en un nivel superior, de excelencia. Feliz y profesional cierre de la Temporada Sinfónica 2025. Hasta el próximo año.
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