La reina
Fátima Bosch es más que belleza: TDAH y dislexia, los desafíos que no le impidieron el Miss Universo
Pero detrás de la corona y de la figura pública que hoy acapara titulares, hay una mujer que ha revelado dos diagnósticos con los que miles de personas en el mundo también conviven: dislexia y Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Fatima Bosch, Miss Universo 2025
La mexicana Fátima Bosch, nacida en Teapa, Tabasco, se coronó como la ganadora de la 74ª edición de Miss Universo, celebrada el 21 de noviembre de 2025 en el Impact Arena de Pak Kret, Tailandia. Con 25 años, Bosch superó a más de un centenar de candidatas y entregó a México su cuarta corona en la historia del certamen.
Con una sólida preparación profesional y una familia vinculada tanto a la política como al mundo de los concursos, la tabasqueña llegó al certamen posicionada como una de las favoritas. Su seguridad, carisma y un discurso centrado en el empoderamiento femenino fueron claves para avanzar con firmeza en cada ronda, hasta llegar al mano a mano final con la representante de Tailandia.
Pero detrás de la corona y de la figura pública que hoy acapara titulares, hay una mujer que ha revelado dos diagnósticos con los que miles de personas en el mundo también conviven: dislexia y Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
Sus desafíos personales: del bullying infantil a construir una voz pública
En diversas entrevistas, Bosch ha sido transparente al narrar episodios de su infancia marcados por el bullying y por los retos que le implicaba estudiar con dislexia y TDAH. Ha explicado que entender su proceso, así como contar con una red de apoyo estable -especialmente sus padres y hermano- fue determinante para su desarrollo.
También ha resaltado el papel de su familia como pilar emocional y ético en su vida.
La reina de belleza ha mencionado que Miss Universo era casi un “evento deportivo” en su hogar: cada año se reunía con su madre para verlo. Esa tradición familiar terminó moldeando su fascinación por los certámenes internacionales y su deseo de participar en ellos.
Hoy, con la corona sobre su cabeza, su historia suma un matiz humano que conecta con personas que enfrentan diagnósticos similares, demostrando que la neurodivergencia no es un obstáculo para alcanzar metas globales.
Con información de Infobae.