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La técnica

“Todo Tchaikvsky” y un violín protagonista: Philippe Quint

El concierto con la Filarmónica de Santo Domingo, dirigida por Amaury Sánchez fue presentado el pasado miércoles en la sala Carlos Piantini del Teatro Nacional

La Orquesta Filarmónica de Santo Domingo, dirigida por el maestro Amaury Sánchez, representa una nueva generación de músicos dominicanos.

La Orquesta Filarmónica de Santo Domingo, dirigida por el maestro Amaury Sánchez, representa una nueva generación de músicos dominicanos.

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La Orquesta Filarmónica de Santo Domingo, dirigida por el maestro Amaury Sánchez, presentó el miércoles en el Teatro Nacional, el concierto “Todo Tchaikovsky”, con la participación del gran violinista ruso, Philippe Quint.

Siendo Tchaikovsky uno de los compositores rusos que ejerce más fascinación entre los amantes de la música y la oportunidad de escuchar de nuevo en nuestro país al célebre violinista, generó un gran entusiasmo en el público que colmó el aforo de la Sala Carlos Piantini. La orquesta en escena con cambios de posición de algunos instrumentos, reciben al director y al violinista, se escuchan los aplausos de bienvenida, inicia el concierto para violín y orquesta en Re Mayor Op.35, joya del repertorio romántico, impresionante por sus bellas melodías, y el virtuosismo demandante. Con una breve introducción orquestal inicia el primer movimiento “Allegro Moderato” a la que sigue el violinista con un primer tema, amplio, lírico. El segundo tema es la melodía sentimental sui generis, con algo de melancolía -propia del autor-, exigente para el violinista, Philippe Quint destaca con brillantez. El segundo movimiento “Canzonetta: Andante”, melancólica y muy lírica, con momentos demandantes para el solista, que con amplio vibrato enriquece el sonido. El movimiento final “Allegro Vivacissimo” retoma el tema principal con vigorosas cadencias. Solista y orquesta aceleran el ritmo, el rondó es una pieza de gran virtuosismo con motivos folclóricos rusos, hasta llegar al final con un sonido grandioso, estremecedor.

El virtuosismo de Philippe Quint es considerable, su técnica sin perder la musicalidad, produce un sonido brillante de su instrumento en todo momento; orquesta y solista cohesionados bajo la precisa batuta de Amaury Sánchez, logran un final apoteósico.

El público emocionado, responde con fuertes aplausos al solista, al director y a la orquesta. Bienvenido por siempre Philippe Quint, gracias por deleitarnos con tu magia.

Tras el intermedio, el concierto concluye con la Quinta Sinfonía en Mi menor, Op.64, la más célebre del compositor, Piotr Ilch Tchaikovki, la que le abrió camino a la fama universal, siendo hoy parte inamovible del repertorio de todas las grandes orquestas. Con un motivo sombrío motivo especie de “leivmotiv” los clarinetes -Jorge Torres Sosa y Darnely González- y las cuerdas en acordes, inician el primer movimiento “Allegro con anima”. En una cálida melodía, violines y clarinetes primer momento dramático.

El segundo tema es una melodía emotiva, la nostalgia invade el ambiente, al final la melancolía decae. El segundo movimiento “Andante cantábile” una noble melodía en la trompa -William Cruz- está lleno de emociones, se une clarinete -Jorge Torres Sosa, y Darleny González- con diferentes temas musicales; luego las cuerdas tienden largos acordes, en una melodía inolvidable que repiten los violoncelos.

Se escucha el tema “leivnotiv” de los clarinetes del inicio de la sinfonía- ahora por las trompetas -Víctor Mitrov, Raidy Ramírez y Samuel Ureña-, es como una llamada al destino, luego la melodía melancólica la cantan los violines.

El tercer movimiento “Valse Allegro moderato”, cambia el ambiente con un bellísimo vals, poco antes de finalizar el movimiento, se escucha el “leivmotiv”. Sin interrupción -Attacca- sin pausa, el cuarto movimiento “Finale -Andante maestoso- allegro vivace”, la orquesta centellea y nuevamente se escucha el tema del destino con toques atronadores, el ritmo pautado por el director continua en aumento, luego del momento culminante todo se detiene, irrumpe con gran brillo, el tema del destino trocado en un canto triunfal, es la victoria del bien sobre el mal.

La orquesta alcanzó momentos notables en cada una de sus secciones, transmitiendo los diferentes estados de la sinfonía, guiados por la batuta certera del director, Amaury Sánchez, que logra la cohesión orquestal. De nuevo los aplausos de un público complacido. Algo digno de mencionar es la gran cantidad de jóvenes que forman parte de esta Orquesta Filarmónica de Santo Domingo, dando oportunidad así, a una nueva generación de músicos dominicanos, ¡Bravo! A la espera del próximo concierto.

Sobre el autor

Carmen Heredia de Guerrero

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