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El día que República Dominicana recuperó a su padre fundador: la historia detrás del regreso de Duarte

Cuarenta años más tarde, el 24 de febrero de 1884, la nación vivió otro momento trascendental: la repatriación de los restos de Duarte desde Caracas

Juan Pablo Duarte es un ejemplo de entrega y honradez.

Juan Pablo Duarte es un ejemplo de entrega y honradez.

Lency Alcántara
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La memoria nacional guarda con solemnidad dos momentos que marcaron la relación de la República Dominicana con su padre fundador, Juan Pablo Duarte: su retorno físico en 1844, tras la proclamación de la independencia, y la repatriación de sus restos en 1884, ocho años después de su muerte en Caracas. 

El 15 de marzo de 1844, apenas semanas después de la proclamación de la independencia, Duarte regresó al país procedente de Curazao. Fue recibido en el puerto de Santo Domingo con honores de jefe de Estado, acompañado por armas y materiales de guerra que había conseguido para fortalecer la defensa de la naciente República.

Foto de Juan Pablo Duarte, tomada por Próspero Rey en 1873.

Foto de Juan Pablo Duarte, tomada por Próspero Rey en 1873.

 El arzobispo Tomás Portes Infante lo saludó con las palabras que quedarían grabadas en la historia: “¡Salve al Padre de la Patria!”. Ese día, Duarte fue proclamado General en Jefe de los Ejércitos de la República, aunque la Junta Central Gubernativa lo designó como General de Brigada y miembro de su cuerpo directivo. 

Cuarenta años más tarde, el 24 de febrero de 1884, la nación vivió otro momento trascendental: la repatriación de los restos de Duarte desde Caracas. El traslado fue organizado por el gobierno de Ulises Heureaux, quien buscaba reforzar la legitimidad de su régimen con un acto de exaltación patriótica. La misión oficial viajó en la goleta La Leonora hasta Venezuela para traerlos de regreso. Sus hermanas consideraron el hecho como una intervención providencial que inscribía a Duarte en “el libro de los inmortales”. El recibimiento fue solemne, con ceremonias que integraron su memoria al panteón nacional y reafirmaron la identidad dominicana.

Ulises Heureaux

Ulises Heureaux

Ambos regresos el de 1844 y el de 1884 simbolizan la continuidad de un ideal: la soberanía y la independencia como pilares de la nación. El primero lo devolvió como líder militar y político en plena lucha por consolidar la República; el segundo lo consagró como Padre de la Patria, elevando su figura al rango de mito fundacional.

Sobre el autor
Lency Alcántara

Lency Alcántara

Periodista, con más de una década de experiencia en temas económicos y de investigación. Especialidad en Comunicación Iconográfica.

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