Día Mundial de la Salud Materna
Mamá también merece cuidado y atención tras el parto
Desde el 2016 el primer miércoles de mayo, se celebra el Día Mundial de la Salud Mental Materna, cuyo objetivo es visibilizar los posibles trastornos mentales posparto

Muchas veces la mujer entiende que están fallando a los que le dicta la sociedad sobre su papel de ser madre.
El proceso de una mujer convertirse en madre es mucho más difícil de lo que se cree y se percibe, es una etapa que además de los cambios físicos, implica los emocionales que pueden afectar su salud mental. Sin embargo, esto no siempre se toma en cuenta, sino que todo suele girar en torno al recién nacido.
En ese contexto, y a propósito de que este primer miércoles de mayo se celebra el Día Mundial de la Salud Materna, consultamos a la psicóloga clínica-terapeuta familiar, Rafaela Burgos, también presidenta de la Asociación Dominicana de Terapia Familiar (Adotefa), quien puntualiza al respecto.
Expresa la experta, que la mujer en su rol de madre, enfrenta múltiples demandas, derivadas de los cambios asociados a cada etapa: el embarazo, el parto y el cuidado del bebé y, al mismo tiempo, asumir las exigencias permanentes del día a día, “lo cotidiano”.
Sostiene Burgos, que la atención a la salud mental de la madre requiere una mirada sistémica, que tome en cuenta no solo a la mujer, sino al contexto familiar en su totalidad; “tanto la familia nuclear (pareja, hijos), como la familia extendida (padres, hermanos …), representan el sistema de apoyo que puede ser decisivo para enfrentar los cambios y demandas de esta etapa vital”.
Estabilidad emocional de la madre
Refiere de igual modo, que la estabilidad emocional de la madre repercute en la manera de vincularse y responder a las necesidades de la familia.
La psicóloga clínica añade también que, dado que la madre suele asumir los roles de cuidadora primaria, y en muchos casos exclusiva de los hijos y el hogar, así como de soporte emocional de toda la familia y, cada vez más, las responsabilidades laborales fuera de casa, esa sobrecarga, frecuentemente normalizada, tiene un impacto directo en su bienestar psicológico.
Entre las afecciones que puede desencadenar esa sobrecarga, señala la especialista, están: altos niveles de estrés, cansancio y la falta de sueño, entre otros factores que afirma hacen más complejo el estado emocional de la madre.
Idealización social de la maternidad
La doctora Burgos indica que la idealización social de la maternidad, muchas veces es descrita como una etapa en la cual todo es placentero y gratificante, sin tomar en cuenta los desafíos que esta suele generar, como son los sentimientos de culpa, los cuales suelen surgir “cuando la mujer no siente ni muestra esa disponibilidad y disfrute permanente, enfrentando momentos o períodos donde la frustración, el agotamiento y el desgaste emocional se contraponen a lo esperado”.
Consecuencias de no creerse una súper mamá
Refiere la psicóloga, que al escenario anterior se suma la presión social sobre su apariencia física después del parto, la cual en muchos casos plantea expectativas irreales, generando ansiedad, autodescalificación y sentimientos de inadecuación, por no lograr “verse bien” en un tiempo récord.
“Es frecuente que la mujer perciba que está fallando o que es más débil que las demás, lo que contribuye a que trate de minimizar lo que siente, y a exigirse en exceso. Esto puede impedirle solicitar apoyo en su entorno familiar inmediato por temor a las críticas y, en muchos casos, no le permite la búsqueda de ayuda profesional oportuna”.
Síntomas más frecuentes
La especialista Rafaela Burgos sostiene que entre los síntomas más frecuentes de la mujer en la etapa de maternidad, al no sentirse que puede con todas las responsabilidades que le demanda tanto la familia a lo interno, como igual la sociedad en general están:
La ansiedad, irritabilidad, síntomas de estrés crónico, agotamiento físico y emocional, sentimientos de culpa e insuficiencia, depresión (incluyendo depresión posparto o tardía) y síndrome de burnout materno.
Detalla además, que pueden surgir efectos en la dinámica familiar tales como: distanciamiento emocional entre los adultos, aumento de la reactividad y/o disminución de la respuesta de cuidado oportuno en la crianza, dificultades en la comunicación en la relación de pareja y tensión en el clima familiar.
¿Qué puede hacer la familia?
Recomienda la especialista de la conducta, identificar las señales que va reflejando la madre y, a seguidas, ofrecerle apoyo emocional y material, buscar ayuda profesional y, fundamental mente, crear una red de apoyo con la familia y amigos, para que le ofrezcan soporte mediante la escucha activa.
También: “Mostrar comprensión hacia sus necesidades y temores, y participar de forma práctica en algunas tareas, para disminuir la sobrecarga y facilitar las conductas de autocuidado de la mujer”.
“Estas respuestas favorecen la regulación emocional de la madre y en consecuencia, su interacción con el niño, creando mejores condiciones para el desarrollo del apego seguro y de un ambiente familiar más sano”, precisa la psicóloga Rafaela Burgos, con quien se puede interactuar en su cuenta de Instagram@rafaelaburgos3.