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El Museo del Prado en Santo Domingo

Hace quince años, el Museo del Prado había presentado así, en las rejas del Parque Independencia, 129 de sus pinturas más célebres. Habíamos escrito entonces un texto que reproducimos parcialmente: ¡es un gran recuerdo!

Francisco Goya, El 3 de Mayo.

Francisco Goya, El 3 de Mayo.

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“El Prado en las Calles”, privilegió primero a Santiago, una primicia lógica, ya que la Fundación Eduardo León Jimenes y el Centro León figuran entre los organizadores y patrocinadores de este acontecimiento, que ahora congrega incontables espectadores en Santo Domingo. Es una coparticipación excepcional, además del Ministerio de Cultura y de los egregios “familiares” -el Museo Nacional del Prado, la Embajada de España, el Centro Cultural de España-.

Luego, junto a las magnas obras clásicas -¡cúanto conmueven hoy Velázquez y Goya!-, no faltan talentos contemporáneos, gracias a la Fundación de Amigos del Museo del Prado, y, aparte de la galería “callejera” se integran a la programación, reputados centros culturales de la zona. ¡Una animación fabulosa!

Además, estas grandes instituciones, públicas y privadas, se preocupan por aliar al placer de la contemplación, un complemento educativo y artístico amplio. Guían visitas, entre otros expertos, Mayra Johnson y Polibio Díaz, -fotógrafos invitados como residentes en El Prado-, y brillan actividades de performance y teatro, fundamentadas en las pinturas.

En fin, se agregan a la fruición de reproducciones a escala real con sus marcos, conocimientos históricos y entretenimientos de alto nivel, brindados por compañías locales. Un ejemplo a seguir.

Felizmente a este maravilloso regalo del El Prado se le ha dado una buena promoción, y comentarios, tan elogiosos como dignos de elogiar, se han sucedido. Ahora, que nos permitan recordar aquel acontecimiento en el Parque Independencia. ¡Quince años no son nada!

El Museo del Prado en el Parque Independencia

Cuando se presentó la exposición “Imágenes del Louvre: seis siglos de pintura europea” en la verja perimetral del Parque Independencia, numerosos fueron los espectadores que preguntaron si luego vendría una selección de obras del Museo Nacional del Prado.

El deseo del público, que testimoniaba su buen gusto y el ansia de conocer más del mejor arte europeo, pudo cumplirse, cuatro años después, gracias al Centro Cultural Español, la Embajada de España, nuestro Ministerio de Cultura, y por supuesto un equipo del Museo del Prado, aunando tanto conservadores de pintura como especialistas en comunicación y educación. Ahora pues disfrutamos “El Museo del Prado en Santo Domingo”, en la mayor galería de arte dominicana, al aire libre y accesible a todos.

Una exposición de esta naturaleza y magnitud solamente se realiza si, previamente y junto a la organización local, los profesionales destacados en períodos, escuelas y artistas, que “conviven” con los cuadros del museo, pueden valorarlos teniendo en cuenta la destinación de sus imágenes y la receptividad cultural correspondiente. Así, del fondo museal de millares de pinturas -de las cuales 8,000 españolas actualmente en colección-, los expertos madrileños escogieron a 129 obras maestras, las que nos deleitarán hasta entrado el mes de octubre.

Al igual que en la exposición del Louvre, las pinturas fueron reproducidas a tamaño real en base a fotografías digitales de muy alta resolución, en su mayoría específicamente tomadas para el evento. Ahora bien, alcanzando muchas pinturas grandes formatos –que sobrepasan el tamaño de las estructuras portadoras del parque-, se reproducen fragmentos y detalles, respetando siempre el concepto dimensional, pero presentando en las cartelas el conjunto del cuadro, para que el público “vea” la obra completa. Ello forma parte de la función educativa y de la mejor apreciación de los originales, una preocupación que sobresale en las cartelas acompañando cada imagen: la información correspondiente, a la vez síntesis y análisis, nos transmite datos históricos, técnicos y estéticos, de manera excelente. Cada ficha se convierte en un pequeño ensayo.

Siete siglos de Pintura

“El Museo del Prado en Santo Domingo” abarca una representación de la pintura europea, desde la alta Edad Media hasta inicios del siglo pasado, aunque sean dos pinturas solamente de la pre-modernidad y que predomina ampliamente el clasicismo triunfante de los siglos XVII y XVIII –sin que olvidemos la entrada en materia del XVI y el epílogo del XIX-.

Los comisarios han concebido, más allá de una selección retrospectiva, una antología breve de escuelas y genios incomparables, sobresaliendo cuantitativamente también El Greco, Velázquez y Goya, estos dos últimos con las pinturas emblemáticas del arte español, “Las Meninas” y “Los Fusilamientos del 3 de Mayo”. Ahora bien en la mirada actual, ciertas obras más modestas ejercen una auténtica fascinación, como el alegórico y elegíaco “Agnus Dei” de Zurbarán y el insólito Bodegón de Sánchez Cotan, un símbolo de la perennidad estética.

A diferencia de la exposición del Louvre que, aun con una mayoría de franceses, mezclaba a las representaciones nacionales dentro de las sucesivas épocas y movimientos, el Prado ha preferido organizar la selección por bloques: Escuela Española ( 66 obras), Escuela Flamenca (65 obras), Escuela Italiana (29 obras), otras escuelas (10 obras) –que consideramos un poco escueta-. Aparte de la cimera presencia española, cada ámbito foráneo tiene obras formidables –imposibles de citar siquiera- , entre ellas El Jardín de las Delicias de El Bosco, las Tres Gracias de Rubens, o la Anunciación de Fra Angélico, El Cardenal de Rafael y el Autorretrato de Tiziano ya anciano. La calidad de las reproducciones propicia, para muchas obras, casi una sensación de ilusionismo o “trompe-l’oeil” del original: he aquí una contundente introducción a los tesoros del Prado y la pintura occidental.

Sobre el autor

MARIANNE DE TOLENTINO

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