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Nuestra Señora de la Altagracia: del santuario de Higüey al corazón de los dominicanos

Su origen está rodeado de relatos, tradiciones y testimonios que la convierten en un ícono nacional, símbolo de unidad y fe en la República Dominicana.

Nuestra Señora de la Altagracia: ¡te amamos!

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Lency Alcántara
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La Virgen de la Altagracia, considerada la madre espiritual del pueblo dominicano, es mucho más que una figura religiosa. 

Su origen está rodeado de relatos, tradiciones y testimonios que la convierten en un ícono nacional, símbolo de unidad y fe en la República Dominicana. Antes de consolidarse como patrona del país, su historia se tejió entre leyendas coloniales, apariciones milagrosas y la devoción popular que la transformó en parte esencial de la identidad dominicana.

 Los primeros pasos de la devoción

• En la antigua Isla Española, hoy República Dominicana, se levantó el primer santuario mariano de América: el de Nuestra Señora de la Altagracia, en la Villa de Higüey.

• Diversos relatos coinciden en que la veneración comenzó en el siglo XVI, vinculada a colonizadores españoles y a la vida cotidiana de las comunidades rurales.

• La tradición oral y los testimonios escritos consolidaron la imagen como protectora de los dominicanos.

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Historias sobre su origen

• El relato del naranjo: Monseñor Juan Pepén, en su libro Donde floreció el naranjo, recoge el testimonio de Juan Elías Moscoso (1907). Según la narración, la hija menor de un colonizador pidió a su padre una imagen de la Virgen que había visto en sueños. El 21 de enero, al pie de un naranjo, la niña mostró la imagen a los presentes. Tras su muerte, la Virgen apareció sobre el árbol, marcando el inicio de la devoción en Higüey.

• La aparición en la roca (1502): historiadores señalan que la Virgen se apareció a una pastora en lo alto de una roca. La pequeña imagen desaparecía y reaparecía en el mismo lugar, lo que motivó su traslado a la parroquia de Higüey por orden del obispo García Padilla.

• La versión de los hermanos Trejo (1506): el canónigo Luis Gerónimo de Alcocer escribió en 1650 que Alonso y Antonio de Trejo, naturales de Extremadura, trajeron la imagen a la isla en 1506, consolidando su presencia en la colonia.

 Institucionalización de la devoción

• En 1692, el arzobispo Isidoro Rodríguez Lorenzo declaró oficialmente el 21 de enero como día de fiesta religiosa en honor a la Virgen.

La Virgen de la Altagracia

La Virgen de la Altagracia

• En el siglo XX, la Virgen fue coronada dos veces:

• 1922: por el Papa Pío XI.

• 1992: por el Papa Juan Pablo II.

• En 1924, el Congreso dominicano decretó la celebración nacional de la Virgen de la Altagracia.

• En 1927, el Papa Pío XI la reconoció como fiesta oficial de la Iglesia.

 La Virgen como ícono nacional

Más allá de lo religioso, la Virgen de la Altagracia se convirtió en un símbolo de identidad y unidad nacional:

• Representa el amor maternal y la protección en momentos de crisis.

• Ha sido un puente de coraje e inspiración para generaciones de dominicanos.

• Su imagen trasciende lo espiritual y se integra en la cultura, el arte y la memoria colectiva del país.

La Virgen de la Altagracia nació como una devoción popular en la colonia y se transformó en un ícono nacional que acompaña la historia de la República Dominicana.

Sobre el autor
Lency Alcántara

Lency Alcántara

Periodista, con más de una década de experiencia en temas económicos y de investigación. Especialidad en Comunicación Iconográfica.

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