Autismo
La perspectiva biomédica y funcional del protocolo del Dr. Fadul
Lejos de ser una invención delirante del galeno santiaguero, este tratamiento para mejorar la vida de los pacientes con autismo tiene numerosos antecedentes

Dibujo creado con inteligencia artificial por la periodista Luchy Placencia, autora de este reportaje.
Por. Luchy Placencia
Mientras cientos de familias dominicanas gastan entre RD$20,000 y más de RD$200,000 mensuales en tratamientos no siempre útiles para pacientes con
autismo, el médico internista José Ernesto Fadul suministra, gratuitamente o
con un tope de RD$10,000 al mes, un protocolo biomédico cuyos éxitos traspasan las fronteras nacionales.
Las redes sociales han sido inundadas por testimonios de progenitores de menores con autismo, como el cantante urbano Omega, cuyas experiencias suelen seguir el mismo patrón: “Mi hijo/a no hablaba, no comía, no prestaba atención y ahora la mejoría es evidente, gracias al doctor Fadul”.
Como si el protocolo funcional para síntomas de los trastornos del espectro autista (TEA) existiese en un universo paralelo, en República Dominicana se ignora una larga cadena de hechos, cuyo hito reciente ha sido la aprobación oficial de un derivado de la vitamina B9 para casos específicos.
Pero, lejos de ser una invención delirante del galeno santiaguero, el tratamiento de vitaminas, minerales y aminoácidos para mejorar la vida de los pacientes con autismo tiene numerosos antecedentes y correlatos en la investigación científica y en la práctica médica internacional.
El pionero del abordaje
El pionero de este abordaje, en la década de 1960, fue el doctor Bernard Rimland, psicólogo estadounidense fundador del Autism Research Institute (ARI) y creador del protocolo Defeat Autism Now! Promovía el uso intensivo de vitaminas, especialmente B6, B12 y C; así como de minerales, aminoácidos, procesos de desintoxicación y dietas libres de gluten y caseína.
Actualmente, son varias las organizaciones científicas, asociaciones médicas e instituciones de padres estadounidenses que tratan algunos de los síntomas del autismo con suplementos y cambios en la alimentación y en el estilo de vida.
La red Medical Academy of Pediatric Special Needs (MedMAPS) documenta avances en cuatro áreas: mejora en la salud gastrointestinal o “eje intestino- cerebro”; optimización del metabolismo del folato y de un proceso bioquímico llamado metilación; regulación de la inflamación y del sistema inmunológico e incremento de la función mitocondrial.
James Adams, de la Universidad Estatal de Arizona; Richard Frye, de Neurodevelopmental Precision Medicine; y Nancy O’Hara, de Pediatric Neurobehavioral Health, son los investigadores médicos más destacados en este campo.
En tanto, la organización de familias The Autism Community in Action (TACA) mantiene un directorio actualizado de médicos funcionales que aplican estos tratamientos en varios países. Los suplementos más utilizados son: metilcobalamina o vitamina B12 y ácido fólico; vitamina D, carnitina y glutatión, proteína constituida por los aminoácidos glutamato, cisteína y glicina; así como una mezcla de zinc, oligoelemento mineral; serina, un aminoácido vital para el sistema nervioso; y BCAA, constituido por los aminoácidos esenciales leucina, isoleucina y valina.
Hace poco, el Gobierno de Estados Unidos aprobó el uso de leucovorina o ácido folínico (especie de ácido fólico) para tratar a niños autistas con deficiencia cerebral de folato, forma natural de la vitamina B9.