Gricell Garrido: “Solo la visión femenina puede alargar los recursos finitos del planeta”

Gricell
Aunque ha pasado la mayor parte de su vida en la ciudad, la empresaria Gricell Garrido, dominicana radicada en España, se considera una mujer de pueblo porque sus orígenes están profundamente conectados a San José de Ocoa.
Remontarse a esa época representa un recuerdo imborrable, especialmente a sus seis años de edad cuando vivía con su abuela Isabel Guerrero, a quien definió como «una gran mujer, valiente y trabajadora, que, al quedar viuda, con cinco hijos pequeños fue capaz de sacarlos adelante, alfabetizando adultos y haciendo dulces».
El ejemplo de su abuelita es su referente más notable a nivel personal y profesional. No olvida sus raíces ni infancia, los juegos en la calle, el olor de la tierra, sabor de las frutas y los dulces que preparaba doña Isabel.
El amor tocó la puerta de su corazón, hizo maletas y se marchó a la madre patria muy enamorada cuando rondaba el 1983. Se casó a los 24 y tuvo dos hijos cuando tenía 26 y 28 años.
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Pero… «Sobrevino el divorcio y también mi primer trabajo en Madrid en 1990, en una empresa de seguridad de origen francés que en ese momento empezaba su desarrollo en España».
Esta ruptura fue un hecho que la sacudió, ya que el quedarse con dos niños de dos y tres años, la obligó a reorganizar su vida, redefinir prioridades y empezar a trabajar por cuenta ajena.
“En aquel entonces sin permiso de trabajo en España, solo el de residencia, aquella decisión marcó el resto de mi vida, me permitió conocer a mi segundo marido, tener a mi tercera hija y crear mi empresa”.
Indicó que ha tenido más momentos de inflexión, porque no todo ha sido un camino de rosas. “Hubo momentos en los que dentro de mi corazón llovía mientras fuera hacia sol, pero todos me han conducido hasta donde estoy”.
Sus inicios
Empezó en una multinacional francesa de seguridad llamada Cipe, trabajando como vendedora, y fue escalando posiciones. Primero como jefe de un equipo de cuatro personas, después como jefe de ventas en Madrid, luego directora regional y nacional.
La empresa francesa fue adquirida por la multinacional Tyco International (ADT) en 1997 y continuó como directora nacional hasta que tomó la decisión de emprender en el 2001.
“Tuve que reinventarme, así que creé mi empresa: Prevent Security Systems sl. En estos más de 21 años ha crecido y se ha consolidado en el mercado de la seguridad”.
Como presidenta ejecutiva dedica mucho tiempo a actividades relacionadas con el mundo asociativo, porque cree firmemente que es la mejor forma de llegar lejos.
Gricell no se ha detenido en su formación profesional, y una muestra de ello es su licenciatura en Seguridad y Defensa, que culminó cuando tenía 59 años, en la Universidad Antonio de Nebrija. Actualmente esta dama exitosa sigue cursando en nuevas tecnologías e inteligencia artificial.
Su rol en la Asociación Española de Mujeres Empresarias (Aseme)
Garrido tiene dos años siendo presidenta de esa entidad, en la que asegura estar convencida de que “el planeta necesita un equilibrio en su gestión del que carece, los hombres han realizado un magnífico trabajo en la gobernanza del planeta y de sus recursos durante toda la historia de la humanidad, ahora que los recursos son limitados, necesitamos una mirada que solo puede aportar la mujer”.
Con seguridad afirmó que como lo demuestran diferentes estudios, hombres y mujeres son complementarios, y ambos tienen diferentes formas de abordar los problemas.
“Nunca hemos tenido mujeres más formadas que ahora y es el momento de cuidar la sostenibilidad de nuestro ecosistema, solo desde la gestión de la economía con visión femenina podemos alargar los recursos finitos del planeta”, enfatizó.
Resaltó que muchas de las maravillosas mujeres empresarias que están asociadas en Aseme, han ocupado y ocupan importantes posiciones en la economía española e internacional.
Garrido expresando que: “Creo firmemente que ha llegado el momento de compartir la posesión del dinero a escala mundial, el futuro necesita que nos complementemos en las responsabilidad de la gestión de los recursos”.
Al preguntarle si pudiera viajar a su infancia y darle un consejo a su yo pequeño, ¿qué le diría? respondió: “Pues le diría que todo pasa, todo llega y todo cambia, no importa cuánto dolor estés pasando, siempre debes recordar que cada cosa que nos sucede tiene su tiempo y su ritmo, y que al final todo pasa, todo llega y todo cambia”..