Psicología
El derecho a la fragilidad: habitar el vacío en Navidad
El vacío en Navidad, conocido como “blues navideño” o “síndrome de la silla vacía”, es una tristeza profunda intensificada por la presión social de “una alegría obligatoria!

El síndrome de la silla afecta la salud mental de millones de personas.
La Navidad se presenta ante nosotros como una necesidad de alegría y unión. Sin embargo, este ideal de bienestar choca con la cruda realidad de quienes transitan por un duelo, enfermedad o el vacío de la soledad.
Como psicólogos, observamos cómo la modernidad impone una positividad constante que el filósofo Byung-Chul Han define como la “sociedad del rendimiento”: un escenario donde la vulnerabilidad se castiga como un fallo del sistema y no como una condición intrínseca de nuestra humanidad.
Frente a esta presión, es importante reivindicar el “derecho a la fragilidad”. Desde la psicología humanista, este concepto es el permiso fundamental para no estar bien cuando el entorno exige lo contrario. Negar este espacio, nos empuja a la “positividad tóxica”, una narrativa que, bajo el lema de “todo pasa por algo”, termina siendo cruel.

Licenciada. Ana María Hernández Psicóloga del Hospital General de la Plaza de la Salud (HGPS).
Autoras como Whitney Goodman o especialistas como Jerimya Fox advierten que ese optimismo ciego no es resiliencia, es una invalidación que puede generar culpa y aislamiento. Pretender que un cambio de actitud borrará un diagnóstico catastrófico es, en última instancia, anular la legitimidad de la experiencia humana.
Cuidado con los consuelos que ofrecemos
Cuando alguien sufre, no busca frases motivacionales que le roben su derecho a sentir, busca ser acompañado y validado. Solo tras ese reconocimiento, el individuo puede preguntarse: ¿Qué hago con esto? En este punto, la esperanza se aleja del optimismo vacío. Como señala el psicólogo Jorge Cantero, la esperanza es la actitud con la que nos vinculamos a la desgracia, recurriendo a valores sólidos.
Finalmente, Viktor Frankl nos legó la herramienta definitiva: la búsqueda de sentido. Frankl enseñó que el propósito no reside en el éxito, sino, en la coherencia con nuestros principios en medio del caos.
Es bueno destacar que no se trata de tener la certeza de que todo mejorará, sino, de la determinación de decir: “No sé si estaré bien, pero seguiré adelante”.
La clínica del vacío y el valor de habitar la ausencia
Esta búsqueda de sentido nos conecta con lo que el psicoanalista Massimo Recalcati llama la “clínica del vacío”. En Navidad, la pérdida se hace visible en la “silla vacía”, un hueco emocional que el ritmo actual intenta tapar con compras y ruido. Sin embargo, ese vacío no debe llenarse a la fuerza, hay que aprender a habitarlo.
Reconocer esa ausencia permite una verdadera transformación. Aceptar el dolor en estas fechas, es un acto de valentía que integra a los que ya no están en la celebración, logrando que la mesa sea, por fin, un espacio de amor incondicional y honesto.
Reivindicar este derecho exige alejarnos de la “sociedad de la transparencia”, esa que nos obliga a mostrar siempre una cara positiva. Es injusto esperar que un enfermo sea un “guerrero” sonriente o que quien sufre un duelo “pase página” rápido.
El dolor no tiene horarios ni fechas de entrega. Como señaló Carl Rogers, el valor real está en la “congruencia”: ser honestos con lo que sentimos. La vulnerabilidad no es un error, es lo que nos hace humanos y nos permite conectar con los demás. Al mostrar nuestra fragilidad, damos permiso a otros para que hagan lo mismo, creando un refugio de apoyo mutuo. El derecho a estar mal es, en realidad, una forma de respeto hacia la vida y su complejidad.
Investigaciones citadas por la revista The Lancet señalan que el duelo intenso incrementa el riesgo de problemas emocionales y físicos, especialmente en los primeros meses después de la pérdida.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la Navidad puede ser una época sensible para la salud mental?
La “alegría obligatoria” choca con la realidad de quienes sufren. Esta presión social, llamada “positividad tóxica”, invalida el dolor legítimo de la soledad o el duelo y puede generar culpa, en lugar de bienestar. Al imponer un optimismo falso, se ignora la complejidad de las emociones humanas en fechas que suelen ser de balance o nostalgia.
¿A qué se refiere con el “derecho a la fragilidad”?
Es el permiso que toda persona debe tener para no estar bien. Reconocer la vulnerabilidad es un acto de honestidad necesario para procesar situaciones difíciles, como enfermedades o pérdidas, sin la obligación de fingir fortaleza siendo héroes o guerreros. Es entender que los enfermos que mueren no fracasaron, simplemente transitaron su propia finitud.
¿Cómo propone el texto manejar la ausencia de seres queridos en las fiestas?
A través de la “clínica del vacío” de Recalcati, sugiere no llenar el hueco de la “silla vacía” con ruido o consumo. Propone “habitar” ese espacio, permitiendo que la tristeza y el recuerdo coexistan con la celebración de forma auténtica.
Glosario médico
Positividad tóxica
Imposición de un optimismo extremo que ignora emociones reales.
Fragilidad
Cualidad de ser vulnerable o sensible ante el daño.
Congruencia
Coherencia entre lo que se siente y lo que se expresa.
Vacío
Espacio emocional dejado por una ausencia o pérdida.