Destino
Verona, más allá de Romeo y Julieta
Cada rincón, calle y monumento de Verona, ofrece destellos de la historia de amor más conocida de la historia, pero este destino es mucho más. Invitamos hacer un recorrido por lo más bello.

Panorámica de Verona en el mirador de Castel San Pietro.
Sin embargo, esta villa en el norte de Italia, a medio camino entre Venecia y Milán y atravesada por el río Adigio, es más que el drama shakesperiano. Mucho más.
La Arena de Verona.
Verona nació en el siglo III a.C. como un asentamiento de los galos cisalpinos, pero su época de esplendor llegó un siglo después, en el II a.C., cuando la ciudad se convirtió en una colonia romana. Su nuevo estatus fue simbolizado en el siglo I a.C. con la construcción del monumento más célebre —y conocido— de la ciudad: el anfiteatro conocido como la Arena de Verona.
Imponente y titánica, la Arena, situada en el centro de la ciudad, es la primera parada para todo aquel que pise Verona. Recorrer su foso, sus gradas y sus palcos, y contemplar su envergadura, es una experiencia en sí misma. La entrada general tiene un precio general de 12 euros. Y, de junio a septiembre, la Arena acoge el Festival de Verona, donde se suceden conciertos de ópera de cantantes líricos actuales.
Además, en la misma plaza donde está el anfiteatro, encontramos el Palacio de la Gran Guardia, el ayuntamiento, conocido como Palacio Barbieri y la estatua de Víctor Manuel II.
La Plaza del Erbe
El paseo por la villa italiana continúa por la vía Giuseppe Mazzini que desemboca en la Plaza del Erbe. Históricamente, este lugar fue el antiguo foro romano y el lugar de comercio y la sede del poder político en la Edad Media. En la actualidad, es un mercadillo lleno de puestos turísticos.
Nada más entrar en la plaza, la mirada se desplaza hasta la Torre de Lamberti, de 84 metros de altura. Por 6 euros, es posible subir hasta lo alto de esta fortaleza y disfrutar de una vista panorámica del centro histórico y de los tenderetes y viandantes que abundan a sus pies.
Plaza de Signori
Una vez finalizado el recorrido por la concurrida Plaza del Erbe, el siguiente paso es cruzar el arco de la Costa para acceder a la Plaza de Signori, llamada así porque, en la Edad Media, fue el centro político y administrativo de Verona y el lugar donde residían y gobernaban los ‘Señores’.
Aquí encontramos la estatua de Dante Alighieri rodeada por la renacentista Logia del Consiglio, el Palacio de la Ragione, que alberga la galería de arte moderno Achille Forti, y el Palacio de Cansignorio.
Las iglesias de Verona
En una visita a Verona no puede faltar una ruta por las cuatro iglesias principales de la ciudad: San Fermo Maggiore, Santa Anastasia, la basílica de San Zenón y el ‘Duomo’—la iglesia principal— que es la catedral de Santa María Matricolare. La entrada individual a cada edificio es de 4 euros, pero se puede adquirir un pase que da acceso a los cuatro templos por 8 euros.
A orillas del Adigio, San Fermo Maggiore es dos iglesias en una. Situadas una encima de la otra, la superior, de estilo gótico, cuenta con un techo de madera que simula un barco invertido y con pinturas ocupando cada hueco disponible. Pero la joya escondida de este templo es su piso inferior: una nave románica del siglo X que conserva frescos originales en sus paredes. En la época paleocristiana había en Verona un templo dedicado a Santa Anastasia y, en el siglo XIII, cuando se comenzó a construir la segunda iglesia de nuestro recorrido, se tomó el nombre de esta mártir. De estilo gótico, sus tres naves están sustentadas por 12 pilares de mármol rojo y merece la pena recorrerla con calma para admirar cada detalle de su techo.
La basílica de San Zenón, de estilo románico, fue construida en el siglo XI sobre los restos de otro templo erigido como lugar de enterramiento de Zenón de Verona, octavo obispo de la ciudad y su patrón. Está formada por un patio exterior y tres niveles: un presbiterio, la nave central y una cripta que alberga el sarcófago del mártir. La visita finaliza en su puerta principal formada, en el interior, por 48 paneles de bronce que muestran escenas de la vida de San Zenón. La última iglesia dentro de este recorrido es el ‘Duomo’. El estilo interior de este templo destaca por la profusión y lo recargado de su decoración barroca. Por ejemplo, cada centímetro está cubierto por frescos y cuadros.
La dinastía Scaligeri
Nuestra siguiente parada es el Castelvecchio, una fortificación militar perteneciente a la dinastía Scaligeri (o Della Scala), una familia que gobernó Verona desde 1262 hasta 1387. Aquí se localiza el castillo y su museo, uno de los más destacados de Verona, y el puente de Castelvecchio, que ofrece una de las mejores vistas del Adigio. La entrada a la fortificación cuesta 8 euros.
De esta poderosa familia, mecenas de las artes y la arquitectura, también encontramos en la ciudad sus monumentales tumbas góticas, los Arche Scaligere. De estilo gótico, rinde homenaje a los miembros más prominentes de la dinastía.
‘Romeo y Julieta’
A pesar de que Verona es una ciudad con mucha más historia que la de Romeo y Julieta, el centro histórico de la villa cuenta con dos espacios que honran a sus habitantes más famosos.
El primero — y el más popular— es la casa de Julieta, un edificio del siglo XIV que atrae a multitud de turistas al ser el corazón del drama de los amantes. El patio de la vivienda, cuyo acceso es gratuito, está presidido por una estatua de bronce creada en honor a Julieta. Según se dice, quienes toquen su seno derecho encontrarán el amor verdadero. Aunque también hay quienes afirman que tocarlo es una garantía de volver a Verona en el futuro.
En la casa de la Capuleto también está recreado el espacio donde ocurre uno de los momentos clave de la tragedia: el balcón. En el drama, Romeo se infiltra en el patio de los Capuleto y escucha secretamente a Julieta, quien está en el balcón de su dormitorio, admitiendo su amor por él a pesar de la hostilidad entre su familia y los Montesco. Para acceder a este se debe pagar una entrada de 9 euros.
Y los que quieran visitar el lugar donde, hipotéticamente, ocurrió la muerte de la Capuleto, deben dirigirse al claustro de San Francisco del Corso. Allí encontrarán un sarcófago y un museo con frescos medievales y esculturas. La entrada general es de 6 euros.
El atardecer sobre Verona
Para culminar el viaje, lo ideal es ver al sol ponerse sobre la ciudad. El mejor lugar para ello es el mirador de Castel San Pietro. Si bien existen varias formas de llegar a este monumento, lo mejor es hacerlo a través del puente de Piedra, el monumento romano más antiguo de la ciudad. Y, para subir al mirador, hay dos opciones: un funicular con un precio de 3 euros o un sendero escalonado gratuito. Una vez en lo alto, solo queda disfrutar de unas vistas espectaculares de la urbe.
Verona, una ciudad digna de Romeo y Julieta
No todos los lugares son capaces de inspirar una obra literaria pero cada rincón, calle y monumento de Verona, ofrece destellos de la historia de amor más conocida de la historia.