Europa
Arsenal vs. PSG: Lo que está en juego en la histórica final de la Champions League
Será la segunda final de la historia del conjunto londinense, que ya jugó el duelo decisivo de 2006 y que nunca ha ganado la Copa de Europa, y la tercera del club francés

Ousmane Dembélé
El Arsenal, que eliminó el martes al Atlético de Madrid, y el París Saint-Germain, que doblegó este miércoles al Bayern Múnich, disputarán el próximo 30 de mayo una final inédita de la Liga de Campeones en el Puskas Arena de Budapest.
Será la segunda final de la historia del conjunto londinense, que ya jugó el duelo decisivo de 2006 y que nunca ha ganado la Copa de Europa, y la tercera del club francés, que tratará de revalidar el título de campeón conseguido el año pasado al derrotar por un contundente 0-5 al Inter de Milán.
El PSG, directo a otra final
Apoteósica y admirada la ida en el Parque de los Príncipes de hace una semana, con el descomunal 5-4, debatida después por las concesiones defensivas, la vuelta demostró que el París Saint Germain no es sólo ataque y pegada, es mucho más; es un equipo que también sabe disputar otro tipo de duelos, incluso aplacar al Bayern y reducirlo de forma indudable, sin las ocasiones ni las opciones que se presupone de su tremendo nivel.
El saque de centro fue una declaración de intenciones del Bayern. La primera posesión del París Saint-Germain también.
Igualmente, la primera incursión de Doué o la primera conducción de Michael Olise, como también el nivel de fricción alto que iba a permitir el árbitro Joao Pinheiro. Pero, por encima de todo, la pegada tremenda del PSG en el 0-1.
Pase y gol de Dembele, a los dos minutos y 20 segundos de juego, que situaban con dos goles de ventaja en la eliminatoria al PSG.
Más convicción, más tranquilidad, para el vigente campeón. Más difícil todavía para el Bayern.
Un empate demasiado tardío
Desde la ambición, la conducción y la habilidad del Luis Díaz, el Bayern creció por momentos, aún distante del gol, demasiado lejos. Primero se postuló primero Olise con una de sus jugadas clásicas, su zurda, su rosca… Fuera. Un aviso. Demasiado inconstante.
Además, la defensa en Múnich del PSG, siempre elogiado por sus ataques, tuvo muchísimo mérito. No está al alcance de casi nadie controlar el encuentro como lo controló en el abarrotado Allianz Arena. Ni dejar en tan pocas oportunidades, apenas sin desborde, a un equipo como el Bayern, que insistió y chocó contra un bloque rocoso, concentrado, solidario, capaz de protegerse sin el balón y, sobre todo, ganador.
Las mejores ocasiones del segundo tiempo fueron suyas. Pudo ganar por más. Y, sin embargo, empató Harry Kane en el minuto 94. Muy tarde. Otra final espera al PSG. Es el vigente campeón. Y el favorito.