Efectos en inflación
Alza del petróleo tras guerra en Medio Oriente: ¿cómo podría impactar a la República Dominicana?
Temístocles Montás recordó que el presupuesto del Gobierno y las proyecciones del Banco Central de la República Dominicana se elaboraron tomando como referencia un precio aproximado de US$60 por barril

Temístocles Montás
El economista y exministro de Economía, Temístocles Montás, advirtió que, si el precio internacional del petróleo se mantiene elevado durante este año sobre los US$100 por barril, el país enfrentará un impacto económico amplio que abarcaría el aumento de la factura petrolera, mayores presiones inflacionarias, más déficit comercial y depreciación del peso.
Además, se tendría una desaceleración del crecimiento económico, además de efectos directos en sectores clave como el transporte, la agricultura, la construcción y el turismo.
Montás explicó que el país importa anualmente más de 74 millones de barriles de petróleo y derivados, por lo que cualquier aumento en el precio internacional se traduce en un incremento significativo en la cantidad de divisas necesarias para cubrir esas compras.

Temístocles Montás advierte que alza del petróleo podría elevar factura energética y presionar inflación y crecimiento
Indicó que por cada dólar adicional que sube el precio del barril, la factura petrolera del país aumenta entre 65 y 70 millones de dólares al año. Recordó que el presupuesto del Gobierno y las proyecciones del Banco Central de la República Dominicana se elaboraron tomando como referencia un precio aproximado de US$60 por barril, mientras que actualmente el petróleo supera los US$100, unos US$40 más.
Según sus estimaciones, de mantenerse esa tendencia, la factura petrolera podría situarse entre US$5,000 y US$6,000 millones, lo que representaría una presión considerable sobre las cuentas externas del país.
Impacto en inflación y costo de la vida
Montás también alertó que el encarecimiento del petróleo se trasladará a distintos sectores de la economía, lo que provocaría mayores presiones inflacionarias y un aumento del costo de la vida.
Explicó que el principal canal de transmisión de ese impacto es el precio de los combustibles, que incide directamente en los costos de transporte, la producción agrícola, la construcción y la generación eléctrica.
“Aunque el gobierno intente controlar los precios de la gasolina, el gasoil y el gas licuado de petróleo, el aumento del petróleo termina reflejándose en la economía”
Detalló que un incremento en los combustibles encarece el transporte de alimentos, los materiales de construcción y los bienes importados. Además, eleva el costo de generación eléctrica, ya que una parte importante del sistema energético depende del gas natural, cuyo precio también ha aumentado en los mercados internacionales.
En el caso del sector agrícola, explicó que el encarecimiento del diésel impacta los costos de maquinaria, transporte de insumos y distribución de productos, lo que finalmente se traduce en mayores precios para los consumidores.
El economista explicó que el impacto no se limita al aumento del gasto en importaciones de energía, sino que también repercutirá en el déficit comercial, ya que el país tendrá que destinar más dólares para pagar el petróleo.
No obstante, consideró que existe un factor que podría amortiguar parcialmente ese efecto: el aumento del precio internacional del oro, uno de los principales productos de exportación del país.
El economista también prevé que el aumento de la factura petrolera genere una mayor demanda de dólares, lo que podría ejercer presión sobre el mercado cambiario.
En ese escenario, estima que la tasa de cambio podría experimentar una depreciación adicional del peso dominicano de entre uno y tres pesos por dólar, dependiendo de la duración del choque externo.
Mayor presión fiscal y menor crecimiento económico
El economista señaló que el Gobierno podría verse obligado a subvencionar los combustibles para evitar aumentos bruscos de precios que generen presión social.
Sin embargo, advirtió que ese subsidio tendría efectos sobre las finanzas públicas en un contexto en el que el Estado ya enfrenta limitaciones fiscales.
Montás recordó que en ocasiones anteriores las autoridades han aplicado un mecanismo mediante el cual el Estado absorbe parte del costo cuando el precio del petróleo supera ciertos niveles, lo que podría repetirse si la tendencia alcista se mantiene.
Otro de los efectos previstos sería una desaceleración del crecimiento económico. El economista explicó que el encarecimiento del petróleo funciona como una especie de impuesto externo para las economías importadoras de energía.
Montás proyecta que el crecimiento económico podría reducirse entre 0.4% y 1% del Producto Interno Bruto (PIB) respecto a las proyecciones oficiales.
Ante este panorama, el economista consideró que el país debe comenzar a adoptar políticas estructurales para reducir su dependencia del petróleo, especialmente en el sector transporte.
Recordó que alrededor del 54% de los combustibles que se consumen en el país corresponde al transporte, lo que lo convierte en el principal usuario de derivados del petróleo.
Por ello, planteó la necesidad de impulsar una política de electrificación del transporte, que incluya metas claras para reducir el número de vehículos de combustión interna.
Montás señaló que esta estrategia no debe limitarse al metro o al transporte ferroviario, sino también a la transformación del sistema de autobuses, camiones y otros medios de transporte que operan en el país.