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Diáspora

El apego de la diáspora a sus raíces resiste la adversidad

A pesar de que las remesas muestran una desaceleración, continúan con una notable resiliencia frente a un contexto adverso

Las remesas están llegando a un ritmo más pausado.

Las remesas están llegando a un ritmo más pausado.

Mario Mendez
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Las cifras ofrecidas por el Banco Central revelan que las remesas hacia la República Dominicana se mantienen elevadas y firmes, aunque comienzan a mostrar una clara desaceleración en su ritmo de crecimiento.

Durante los primeros tres meses de 2025, el flujo avanzó con brío y en franca aceleración: en enero creció un 7.0 %, en febrero, un 9.7 % y en marzo, alcanzó un notable 20.0 %. Este comportamiento sugiere un impulso sostenido, probablemente alimentado por el buen desempeño del empleo de la diáspora —especialmente en Estados Unidos—, por factores estacionales ligados al inicio de año y las obligaciones familiares, así como por una base comparativa más baja en 2024. Bajo la confluencia de estos elementos, el primer trimestre de 2025 cerró con remesas ascendentes a US$2,962.8 millones, en una dinámica claramente expansiva.

En contraste, el panorama de 2026 se presenta más contenido. El crecimiento del primer trimestre fue de apenas 1.9 %, revelando un ritmo más pausado. En particular, marzo registró un incremento de 3.5 %, superior al promedio interanual del trimestre, pero sensiblemente inferior al vigoroso 20 % observado en marzo de 2025.

Esta desaceleración parece insinuar una suerte de normalización tras el “pico” alcanzado en 2025. Aquel marzo excepcional se erige, en retrospectiva, como un punto atípico, un cenit difícil de replicar, cuya comparación inevitable tiñe de modestia los resultados de 2026.

Con todo, las remesas continúan mostrando una notable resiliencia frente a un contexto adverso, marcado por tensiones geopolíticas, presiones inflacionarias globales y una merma en el ingreso disponible en los países emisores.

Las cifras, además, evidencian una marcada dependencia de Estados Unidos, de donde proviene el 84.2 % de los flujos. Esta concentración ata el comportamiento de las remesas al vaivén del mercado laboral estadounidense y a factores estacionales, como las devoluciones del Servicio de Impuestos Internos (IRS). No es casual, por ejemplo, que el repunte observado en marzo de 2026 probablemente haya sido impulsado por estos reembolsos.

Pero más allá de cifras, porcentajes y ciclos económicos, subyace una verdad más profunda y persistente: el hilo invisible que une a la diáspora con su tierra de origen. En ese lazo —hecho de memoria, afecto y responsabilidad— reside la verdadera explicación de su constancia. Porque, incluso en tiempos inciertos, el apego a las raíces no se debilita: resiste, perdura y, como estas remesas, sigue encontrando el camino de regreso a casa.

Sobre el autor
Mario Mendez

Mario Mendez

Licenciado en Economía, del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), con más de 40 años de ejercicio en el periódico HOY.

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