Europa
Las cifras de la inversión española se vuelven señales
El fenómeno no es aislado. Forma parte de un reacomodo estructural en Europa que, para la República Dominicana, adquiere especial relevancia en el caso de España.

Las inversiones de España en el país han dado un salto.
Que la inversión española en el país haya dado un salto de 217 % en apenas cinco años —de US$354.5 millones en 2019 a US$1,126 millones en 2024— debería sacudir nuestra percepción y llevarnos al convencimiento de que no estamos ante simples cifras, sino, frente a un cambio de señales.
No se trata, además, de una apuesta restringida al turismo: se extiende a sectores estratégicos como las energías renovables y la conectividad, lo que revela una visión más amplia y de largo aliento.
El fenómeno no es aislado. Forma parte de un reacomodo estructural en Europa que, para la República Dominicana, adquiere especial relevancia en el caso de España. Las cifras lo confirman: la Unión Europea ha desplazado a Estados Unidos y pasó a liderar la inversión extranjera directa en el país, con una participación del 34 % del total en 2024.
España se consolida, incluso, como puente para inversiones europeas y latinoamericanas que buscan proyectarse hacia otros mercados, especialmente en la región. Su papel trasciende el de inversor individual, para convertirse en plataforma de articulación de capitales.
Este viraje responde, en buena medida, al deterioro de la competitividad europea, el más profundo desde la Segunda Guerra Mundial, solo comparable con la llamada “eurosclerosis” de las décadas de 1970 y 1980.
El propio sector industrial reconoce la gravedad de la coyuntura. La plataforma de la Antwerp Declaration exhortó a los miembros del Consejo Europeo, durante el retiro informal de líderes celebrado recientemente en el castillo de Alden Biesen (Bélgica), adoptar decisiones inmediatas que permitan “pasar del diagnóstico a la ejecución” y se traduzcan en medidas concretas en 2026 para frenar el cierre de plantas y la destrucción de empleo industrial.
El documento, presentado en el contexto de la European Industry Summit en Amberes, advierte que Europa enfrenta una combinación de costes energéticos y de carbono persistentemente elevados, una competencia global despiadada y una creciente fragmentación del mercado interior. Más aún, alerta de que numerosas multinacionales ya consideran al continente “no invertible”, al definir sus asignaciones de capital para la década de 2030.
En ese contexto, el primer ministro de Bélgica, Bart De Wever, fue categórico: “En países como los nuestros —Alemania, los Países Bajos y Francia— la situación es simplemente dramática. Estamos al borde de una crisis existencial. Y las razones son bien conocidas: los costos de la energía, la competitividad general, la regulación y el ‘dumping’ chino”.
Mientras Europa lidia con estas tensiones, la Unión Europea encabeza la inversión extranjera directa en República Dominicana, con el 34 % del total en 2024. Y el caso particular de la inversión española en nuestro país, no solo ha crecido: ha cambiado de escala. El desafío ahora es convertir ese impulso en permanencia y transformar la coyuntura en una relación estratégica de largo plazo.