Semiconductores
Con los comensales listos, es hora de servir microchips
El mercado de microchips podría alcanzar los 2 billones de dólares en 2030 y crecer a una tasa de 20 por ciento.

El sector de semiconductores crecerá 65% en 2026.
Hay mantel tendido y apetito encendido en la gran sala del mundo. Nuestro país ya cuenta con invitados; corresponde ahora a sus zonas francas servir un plato fino y exigente: el de los semiconductores.
Ese es el escenario que se desprende de un informe que acaba de ver la luz del Bank of America (BofA), en el que se proyecta que el negocio global de los semiconductores alcanzará los 1.3 billones de dólares en 2026.
Pero hay más. Al examinar la atractiva valoración futura —de 15 a 20 veces— para las acciones vinculadas a la computación en inteligencia artificial y redes, el informe subraya un horizonte de crecimiento acelerado para las compañías de chips, con una tasa anual compuesta cercana al 20%. Este impulso se sostiene en el aumento de las inversiones en memoria, la expansión de las salas limpias y la creciente sofisticación de la lógica de vanguardia.
Los estrategas de BofA anticipan, además, un crecimiento interanual del 65% para el sector de semiconductores en general y del 25% para los semiconductores básicos (excluyendo la memoria) en 2026, cifras que superan con holgura el 29% y el 22% registrados en diciembre.
Estos números, explican, descansan sobre varios pilares: una mayor fortaleza del segmento de memoria con precios relativamente sostenibles, el crecimiento continuo del mercado de servidores hasta 2026-2027, una recuperación del sector industrial y una leve compensación frente a los vientos en contra que aún enfrentan la industria automotriz, la de PC, de teléfonos inteligentes y consumo.
“Para 2030, esperamos que el sector total de semiconductores alcance los 2 billones de dólares, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 20% entre 2025 y 2030, frente al 9% observado en la última década”, señala el informe.
En paralelo, los semiconductores básicos alcanzarían los 1.1 billones de dólares, con un crecimiento anual del 13%, por encima del 8% histórico.
Asimismo, el documento destaca que la inteligencia artificial y los centros de datos serán los grandes motores de estas ganancias —a través de la computación, las redes y la memoria—, mientras que el sector industrial contribuirá con el impulso derivado de la reposición de inventarios y la expansión de la robótica.
El contenido de este informe refuerza, sin rodeos, la lógica de que las zonas francas dominicanas incursionen en la industria de semiconductores. En particular, el hecho de que el mercado pueda alcanzar los 1.3 billones de dólares en 2026 y escalar hasta los 2 billones en 2030, con tasas de crecimiento cercanas al 20%, sugiere que estamos ante una industria en plena expansión, no en su ocaso.
Estas perspectivas constituyen una señal alentadora para las zonas francas que aspiren a dar el salto hacia esta producción. Reducen el riesgo de entrar en un sector estancado, elevan la probabilidad de atraer empresas en búsqueda de expandir su capacidad productiva y justifican inversiones de largo aliento en infraestructura especializada.
En otras palabras, no se trataría de una apuesta a ciegas, sino de la oportunidad de subirnos a una ola global vigorosa, en la que el mundo demanda —con creciente urgencia— los circuitos que sostienen su pulso tecnológico.
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