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Diferencia

Futuro del guineo dominicano en la UE

El país debe seguir un camino propio, diferenciándose de gigantes como Ecuador, con los que no resulta viable competir en precio

El banano dominicano necesita de una prima de precio cercana al 30%.

El banano dominicano necesita de una prima de precio cercana al 30%.

Mario Mendez
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El guineo producido en la Unión Europea ha ido perdiendo, de manera sostenida y casi silenciosa, espacio en los anaqueles de las grandes cadenas y supermercados del bloque, desplazado por la fuerza creciente del producto 

importado.

Cifras divulgadas por el diario español El Economista revelan que la producción comunitaria ha pasado de representar el 13,6% de la oferta en 2015 a apenas el 11,3% en 2024, un retroceso que no es solo numérico, sino también simbólico.

Como contrapartida, las importaciones de esta fruta han crecido un 25,1% en ese mismo período, al pasar de 4,25 a 5,32 millones de toneladas. La producción europea, en cambio, apenas ha variado: de 669,7 mil toneladas a 677,6 mil en 2024, dibujando una línea casi plana en medio de una curva ascendente de la competencia externa. Y todo indica que esta tendencia persistirá, profundizando la pérdida de cuota del banano comunitario.

En el trasfondo de este desplazamiento opera una fuerza difícil de contener: el ensanchamiento de la brecha de costos y, por ende, de precios. Según un estudio de la consultora Puentia, el valor unitario medio de importación de la banana en la UE ha pasado de 0,62 euros por kilo a 0,69 euros en 2024. Sin embargo, con una inflación acumulada cercana al 30% en la última década, ese aumento nominal se traduce, en términos reales, en una reducción del costo de la fruta extracomunitaria.

Al contrastar los precios con el índice armonizado (IPCA), el valor real de la banana importada en 2024 equivaldría a 0,53 euros por kilo en términos de 2015: es decir, un 14,5% más barata. Una caída silenciosa, pero decisiva.

Este fenómeno ha fortalecido la competitividad del banano producido en América Latina, incluido el de la República Dominicana. Sin embargo, dentro de esa ventaja aparente se esconden matices importantes que no deben pasarse por alto, especialmente al diseñar estrategias para consolidar o ampliar la presencia en el mercado europeo.

La estrategia dominicana en particular, debe seguir un camino propio, diferenciándose de gigantes como Ecuador, con los que no resulta viable competir estructuralmente en precio, sino en valor agregado. Es ahí donde el banano orgánico se convierte no solo en una alternativa, sino en una apuesta estratégica.

En consecuencia, el énfasis debe mantenerse en la obtención de mejores márgenes a través de la comercialización de banano orgánico, acompañado de certificaciones de sostenibilidad que abran las puertas de nichos premium dentro de la UE.

Esta orientación no es caprichosa, sino necesaria. La República Dominicana enfrenta costos más elevados: una mano de obra relativamente más cara en el sector agrícola organizado, menor escala productiva —marcada por la predominancia de pequeños productores—, costos logísticos propios de una economía insular y exigencias crecientes en materia de certificaciones como orgánico y Fairtrade.

Un ejercicio simple permite dimensionar esta brecha. Si Ecuador, referente de bajo costo, produce una caja de banano a 6,5 dólares y la vende a 7,5, obtiene un margen de 1 dólar.

En cambio, si la República Dominicana incurre en un costo de 8,75 dólares por caja de banano orgánico —incluyendo mano de obra, certificaciones y menor escala—, necesita vender al menos a 9,75 dólares para sostener un margen similar.

En otras palabras, el país requiere una prima de precio cercana al 30% para cubrir sus costos, preservar la rentabilidad y evitar pérdidas en ciclos desfavorables.

El desafío radica en que, en un contexto donde el precio real del banano tiende a la baja en Europa, los supermercados presionan constantemente hacia la reducción de precios. Esa prima, por tanto, no está garantizada: debe ser defendida con estrategia, coherencia y visión.

Porque, en última instancia —es bueno tenerlo siempre presente—, el banano dominicano no compite en centavos, sino en significado.

Sobre el autor
Mario Mendez

Mario Mendez

Licenciado en Economía, del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), con más de 40 años de ejercicio en el periódico HOY.

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