Deuda
Moody’s insta a reformas fiscales e institucionales
La agencia señala que mejorar la capacidad de pago de la deuda, reducir déficits y fortalecer la institucionalidad serán determinantes para una nota al alza

William Foster y René Medrano, durante su conversatorio con la prensa.
República Dominicana mantiene una calificación crediticia de “Ba2”, para mejorarla y avanzar hacia el grado de inversión, requiere reformas fiscales, económicas e institucionales, además de fortalecer la capacidad de pago de la deuda y reducir la exposición al riesgo cambiario, de acuerdo con William Foster, vicepresidente senior de Riesgo Soberano de Moody’s Ratings.
Foster consideró que para lograr una mejora en la calificación es necesaria una mayor capacidad de pago de la deuda, respaldada por mayores ingresos públicos a través de reformas tributarias amplias, lo que fortalecería la posición fiscal del país y su perfil crediticio soberano general.
En cuanto a la deuda, explicó que el país requiere reducir la relación entre pagos de intereses e ingresos tributarios, así como mejorar la relación deuda-PIB. También señaló la necesidad de una consolidación fiscal en el mediano plazo, estimado en cinco años, disminuir gradualmente los déficits fiscales y reducir los gastos en el sector eléctrico.
“Yo creo que necesitará una amplia reforma tributaria para todo esto. También debe mejorar la fortaleza institucional del país, que incluye la política monetaria, la independencia del Banco Central, la política fiscal y la eficiencia en toda la política del Gobierno”, dijo al responder preguntas de periodistas tras el evento Inside República Dominicana, un conversatorio sobre el sistema bancario dominicano, el mercado de valores y las perspectivas económicas y fiscales del país. Estuvo acompañado de René Medrano, derente de Calificaciones de Moody’s Local Centroamérica.
Indicó que, al mismo tiempo, se debe apoyar el crecimiento económico para que el país pueda retomar una expansión del PIB cercana al 5 % anual, como en años anteriores. Señaló que esto requiere sostener las inversiones en sectores como infraestructura y turismo, además de diversificar la economía y desarrollar nuevas fuentes de crecimiento.
Factores que presionarían la calificación
Por otro lado, Foster explicó que los factores que podrían provocar una rebaja de la calificación incluyen un crecimiento económico más débil de lo previsto de manera sostenida o un deterioro significativo de las perspectivas fiscales. “La calificación sufriría presión a la baja si las autoridades se desviaran de sus planes actuales de consolidación fiscal a medio plazo, lo que resultaría en un aumento sustancial del ratio de deuda pública”, expuso.
Además, indicó que un debilitamiento de las cuentas externas, como un aumento persistente del déficit por cuenta corriente o una disminución sostenida de las reservas de divisas, también ejercería presión a la baja sobre el perfil crediticio soberano.